Las personas con una enfermedad congénita del oído interno llamada dehiscencia del conducto semicircular, pueden experimentar el llamado fenómeno de Tullio: vértigo, mareos, náuseas y pérdida del equilibrio, cuando escuchan ciertos sonidos.

Esto se debe a que la enfermedad produce un adelgazamiento de los huesos que rodean el oído interno, donde se encuentra el aparato vestibular que modula el equilibrio, y ciertos sonidos desencadenan una comunicación errónea entre el oído y el cerebro.

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A fin de determinar las causas que desencadenan estos síntomas, un equipo de científicos de la Universidad de Utah, la Escuela de Medicina Johns Hopkins y la Universidad de Mississippi, ha realizado un estudio cuyos resultados revelan cómo los sonidos provocan estos efectos.

Normalmente, el equilibrio del oído interno y los órganos auditivos están encerrados en hueso sólido. Pero en el año 1929, el biólogo italiano Pietro Tullio descubrió que un agujero en ese recinto óseo puede hacer que los canales semicirculares del oído interno se vuelvan sensibles a sonidos acústicos como un tono sostenido de un instrumento musical o incluso el sonido de la voz de alguien.

Los investigadores realizaron una serie de experimentos en peces sapo. Este animal, curiosamente, presenta órganos del equilibrio del oído interno muy similares a los de los seres humanos, y así fue posible verificar en detalle los efectos de las ondas mecánicas en el fluido biofísico.

Al monitorear las neuronas y el movimiento del fluido del oído interno en los animales, se descubrió que este efecto vertiginoso ocurre cuando el sonido genera ondas mecánicas de fluido patológico en los canales semicirculares del oído. Normalmente, el líquido del oído interno se mueve cuando gira la cabeza, y los ojos se contraponen automáticamente para estabilizar la imagen en la retina.

Pero cuando hay un agujero patológico en el hueso, ciertos tonos acústicos hacen que el líquido del oído interno se bombee, y como resultado, el oído envía una señal incorrecta al cerebro indicando que está la cabeza rotando, cuando en realidad no lo está.

Esta condición hace que los ojos giren a través de un reflejo automático que normalmente estabilizaría la imagen en el ojo durante los movimientos de la cabeza. Pero si la señal del oído es incorrecta, los movimientos de los ojos también son incorrectos, causando que la persona se sienta los síntomas.

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El investigador Richard Rabbitt, profesor de ingeniería biomédica en la Universidad de Utah y autor principal del estudio, comentó:

“Lo que no se sabía era el ¿Por qué? ¿Qué causa exactamente los síntomas que tienen los pacientes?’ Este estudio finalmente conecta los síntomas y la dehiscencia de una manera biofísica precisa”.

Afortunadamente, la cirugía para reparar la dehiscencia puede ayudar a los pacientes, pero ahora los investigadores entienden la conexión de cómo un pequeño agujero en el hueso puede crear una vida de mareos que para muchos resultan debilitantes.

Referencia: Sound abnormally stimulates the vestibular system in canal dehiscence syndrome by generating pathological fluid-mechanical waves. Scientific Reports, 2018. http://dx.doi.org/10.1038/s41598-018-28592-7

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