La típica imagen que pretende representar la evolución humana como una secuencia de primates que se van haciendo más modernos no es más que un cliché poco ajustado a la realidad.

Claro que el proceso de evolución humana ha sido más complejo de lo que se suele creer; sobre esto, de acuerdo a una nueva investigación, ni siquiera comprendemos la mitad del proceso evolutivo de la humanidad, pues la diversidad es mucho mayor a la imaginada.

De hecho, científicos de diversas instituciones y disciplinas defienden la idea de que es necesario modificar nuestra forma de pensar sobre el origen de los humanos, desarrollando una visión más comprehensiva de la especie.

Así, Eleanor Scerri, una arqueóloga de la Universidad de Oxford y del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, se propuso desarrollar un árbol familiar de la especie humana más ajustado a sus verdaderos orígenes.

Sobre esto, Scerri plantea que los homínidos han viajado desde el continente africano por miles de millones de años, dejando huesos y herramientas como evidencia de su historia, aportando evidencias de que el Homo Sapiens Moderno es el resultado de un mosaico de poblaciones. En otras palabras, se aboga por el multirregionalismo africano.

Por lo que, para comprender la diversidad genética y cultural, además del origen de la especie humana, es necesario mirar las subdivisiones de la población durante la historia. Al respecto, se han descubierto nuevos fósiles que, al analizarlos con herramientas de última tecnología, han permitido comprender la naturaleza de las ramificaciones.

Si bien de forma tradicional nos imaginamos que la especie humana se origina en un lugar particular del África Subsahariana, los fósiles, los genes y la arqueología sugieren otras cosas. Según Scerri:

“En el registro fósil, vemos una tendencia similar al mosaico continental (…) esto encaja con un modelo de población subdividida en la que los intercambios genéticos no eran aleatorios ni frecuentes”.

Es decir, parte de la premisa de que existían diversas poblaciones de ancestros humanos diseminados por el continente que explotaban distintos ecosistemas, por lo que anatómicamente habían diferencias sustanciales.

Por lo tanto, de acuerdo a la investigadora, lo que nos hace únicos como especie es el mosaico de rasgos que evolucionaron en numerosas regiones, en diferentes momentos.

De esta manera, afirma Scerri que la especie humana moderna es relativamente aburrida por ser tan homogénea en comparación con nuestros ancestros; sin embargo, somos un linaje evolutivo diverso con orígenes africanos.

La evolución humana se extiende más allá de África

Este es uno de los artefactos de más de 2,1 millones de años encontrados en China.

De hecho, diferentes investigaciones sugieren que nuestros antepasados viajaban distancias más largas de lo que se creía anteriormente. En este sentido, un grupo de investigadores excavaron herramientas de piedra que se presumen pertenecían a nuestros ancestros de hace unos 2,12 millones de años en China.

Esto representa una evidencia de que existen momentos de la historia de la especie humana en el que el linaje salió de África.  En torno a esto, para la fecha, la evidencia más temprana de homínidos fuera de África provenían de un esqueleto y algunos artefactos relacionados al Homo Erectus que databan de hace 1,85 que fueron encontrados en la República de Georgia en el 2.000.

No obstante, recientemente, un grupo de arqueólogos, tanto de China como del Reino Unido, encabezados por Robin Dennell, un paleoantropólogo de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, encontró docenas de piedras de cuarzo y cuarcita en la meseta de Loess, en China.

Sobre esto, Dennell plantea:

“Es muy emocionante encontrar artefactos de este tipo fuera de los contextos con los que originalmente están asociados”

Sobre esto, lo más importante es determinar que tales piedras son realmente herramientas desarrolladas por los homínidos, para lo que se cuenta con varias pistas. En primer lugar, los cortes en las piedras se repetían formando líneas en varias direcciones, lo que no se observa naturalmente.

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En segundo lugar, la meseta de Loess es un lugar sin piedras, por lo que no existe proceso natural alguno que hubiese podido causar el fenómeno, únicamente algún humano primitivo.

En conclusión, la presencia de estas herramientas sugiere que nuestros ancestros fueron más allá de los límites de África mucho antes de lo que indicaban las estimaciones previas, lo que ratifica el planteamiento de Scerri respecto a la enorme variedad genética y evolutiva de nuestros antepasados.

Referencias:

  1. Did Our Species Evolve in Subdivided Populations across Africa, and Why Does It Matter?, (2018).  https://doi.org/10.1016/j.tree.2018.05.005
  2. Hominin occupation of the Chinese Loess Plateau since about 2.1 million years ago, (2018). https://doi.org/10.1038/d41586-018-05696-8

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