Recientemente se ha podido observar en una población de canguros grises del sudeste australiano un comportamiento errático que podría ser comparado al de una persona ebria. Las imágenes muestran a canguros inestables, tambaleándose y temblorosos, apenas capaces de saltar, balanceándose precariamente y en algunos casos desplomándose por completo.

Investigadores de la Universidad de Melbourne están indagando el motivo de tal comportamiento. La explicación es inusual y sombría: aparentemente los canguros sufren de envenenamiento por consumo de la hierba phalaris.

También conocida como hierba canaria, phalaris es un pasto alto y perenne con grandes cabezas de semillas que se introdujo en el sureste de Australia como un forraje y ha sido popular entre los agricultores porque es tolerante a la sequía, capaz de hacer frente a la salinidad y tener una gran sistema de raíces que se puede usar para estabilizar terrenos y cursos de agua.

Pero algunos agricultores han desechado la especie porque causa lo que se conoce como toxicidad por phalaris, o escalonamiento, una condición que puede causar falla cardíaca abrupta o un declive neurológico más lento en los rumiantes, en particular las ovejas.

En los animales domésticos, la condición puede controlarse introduciendo cobre en su dieta y sustituyendo la hierba por una fuente de alimento diferente. Pero en los animales salvajes como los canguros, la condición se cree que es irreversible.

El investigador Manfred Zabinskas afiliado a la organización Five Freedoms Animal Rescue, se refirió al caso expresando:

“Ver a un canguro con plena toxicidad es una imagen simplemente horrible; su cabeza vuela como si tuvieran el cuello roto, se estrellan contra cercas y árboles; parece que están borrachos. Lo mejor que se puede hacer es practicar la eutanasia.

Si bien hay muy poca investigación sobre la toxicidad de la hierba phalaris en los canguros, un estudio del año 2014 examinó el cerebro y la columna vertebral de siete canguros que habían muerto después de mostrar síntomas de la enfermedad, encontrando evidencia de consistente con signos de toxicidad por phalaris en rumiantes.

Uno de los autores del estudio indicó que era demasiado pronto para afirmar si los canguros vistos tambaleándose en las últimas semanas sufrieron toxicidad por phalaris, pero aseguró que se realizarán autopsias para tratar de confirmar el diagnóstico.

Phalaris se encuentra a lo largo de carreteras, en potreros, en reservas públicas y en los márgenes de Melbourne. Se cree que este año ha habido un aumento marcado en el número de canguros con aparente toxicidad de phalaris, posiblemente debido a una abundancia de la cosecha, mayor de la habitual.

Referencia: Chronic phalaris toxicity in eastern grey kangaroos (Macropus giganteus). Australian Veterinary Journal, 2014. https://doi.org/10.1111/avj.12272

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