El fabricante chino de hardware de minería de criptomonedas, Bitmain, lleva algún tiempo sumergido en la polémica gracias al lanzamiento de sus mineros ASIC, que según un puñado de desarrolladores y expertos en blockchain, están aumentando el control del poder de hash de redes como Bitcoin y Ethereum por parte de la compañía, lo que traería consecuencias catastróficas para la idea de descentralización impulsada por las criptomonedas.

En mayo pasado, Bitmain presentó su Antminer Z9 mini, un minero ASIC especial para la minería de la criptomoneda centrada en la privacidad, Zcash, que llegaría oficialmente a las tiendas a partir de junio pasado. Esto aumentó los comentarios en la comunidad sobre la capacidad de este tipo de dispositivos para centralizar la minería en pocas operaciones de gran influencia en la red, e incluso se habló de un posible bloqueo de Zcash al algoritmo de hash de Bitmain.

Ahora, Bitmain anunció sin muchos bombos y platillos su Antminer Z9, el sucesor del Z9 mini, cuyos pedidos anticipados ya fueron habilitados por un precio de US$ 3,319, con fecha estimada de envío para principios de septiembre de 2018.

El Z9 mini fue el más potente y eficiente dispositivo de hardware de minería lanzado por el fabricante, con un sorprendente 40,8k Sol/s de hashrate y consumiendo sólo 1150 W de potencia. Con el nuevo Z9 se espera que estas cifras aumenten, lo que ha aumentado las preocupaciones sobre un posible ataque de 51 por ciento a la red de Zcash por parte de Bitmain.

En caso de que esto ocurra, quien domine la red podrá realizar transacciones duplicadas y controlar cualquier operación, sin mencionar la eliminación de la idea de descentralización sobre la que se erigen las criptomonedas. Además, ya el Antminer Z9 mini desató el temor entre los usuarios de Zcash, porque puso el control de la red en manos de un grupo pequeño de personas con máquinas altamente efectivas.

Para evitar esta amenaza, el protocolo Proof-of-Stake (PoS) y otros mecanismos de consenso han demostrado ser efectivos a medida que las criptomonedas recién lanzadas se alejan de los protocolos PoW (Proof-of-Work). Quienes no sean tan afortunados como para alejarse de PoW deberán confiar en los forks con el fin de resistir la embestida de las capacidades mineras de Bitmain.