Los primeros humanos en poblar las Américas llegaron desde Siberia a través del puente terrestre de Bering hace unos 16.000 años, y su mejor amigo, el perro domesticado, no llegó sino unos 6.000 años después, cruzando el puente de tierra justo antes de su colapso.

La evidencia arqueológica sugiere que las dos especies vivieron en armonía durante miles de años, al menos hasta 1492, año en que Cristóbal Colón cruzó el océano Atlántico y llegó al llamado Nuevo Mundo.

En el siglo XV los colonos trajeron guerra, esclavitud y enfermedades al continente americano, pero además trajeron muchos perros europeos, que resultaron ser mortales. De acuerdo a un nuevo estudio, esta ola de mascotas colonialistas causó la desaparición rápida y casi total de los primeros perros norteamericanos.

La aniquilación de los canes indígenas norteamericanos probablemente se debió a los efectos combinados de las enfermedades, la persecución cultural y los cambios biológicos.

El Dr. Greger Larson, catedrático afiliado a la Universidad de Oxford y coautor del estudio, dice que la investigación demuestra cómo la historia de los humanos se refleja en los animales domésticos y que “así como los pueblos indígenas en las Américas fueron desplazados por colonos europeos, lo mismo sucedió con los perros”.

Restos de dos perros enterrados juntos en Illinois. Las osamentas datan de entre 660 y 1.350 años.

Los investigadores realizaron un análisis genómico completo de perros con un alcance de 9.000 años, así como el estudio de fósiles de perros antiguos hallados en Norteamérica y otros sitios, encontrando que estos perros en realidad provienen de Siberia y llegaron al continente americano junto con los humanos a través del puente de Bering.

Los investigadores encontraron sorprendente cómo una población de perros que habitó muchas partes de las Américas durante miles de años, y que era una parte integral de tantas culturas nativas americanas, pudo haber desaparecido tan rápidamente.

Si bien el equipo señala que es posible que se puedan encontrar grados de ancestros previos al contacto con perros europeos en perros norteamericanos vivos, la única evidencia genética “viva” que se ha encontrado hasta el momento existe en  forma de un cáncer transmisible en todo el mundo.

La enfermedad, conocida como tumor venéreo transmisible canino, se debe a la mutación genética de un solo perro norteamericano que vivió hasta hace 8.225 años. Las células tumorales se propagan a través del apareamiento y llevan una copia de ese ADN original.

La Dra. Anna Linderholm, profesora de antropología y coautora del estudio, comentó:

“El genoma del cáncer que encontramos fue una verdadera sorpresa. Es increíble pensar que estas células cancerosas se diseminen y que todavía existan. Entonces, de una extraña manera, los perros antiguos de América viven a través de estas células cancerosas.”

Referencia: The evolutionary history of dogs in the Americas. Science, 2018. https://doi.org/10.1126/science.aao4776

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