Una reciente investigación sugiere que hace dos mil años, el mar Mediterráneo era un refugio para dos especies de ballenas que prácticamente han desaparecido del Atlántico Norte.

El descubrimiento de huesos de ballena en las ruinas de una fábrica romana de procesamiento de pescado ubicada en el estrecho de Gibraltar, también sugiere la posibilidad de que los romanos hayan cazado a las ballenas.

Académicos del Departamento de Arqueología de la Universidad de York analizaron ADN antiguo y huellas dactilares de colágeno para identificar los huesos como pertenecientes a la ballena franca del Atlántico Norte (Eubalaena glacialis) y la ballena gris del Atlántico (Eschrichtius robustus).

Después de siglos de caza de ballenas, la ballena franca se presenta actualmente como una población muy amenazada en el este de América del Norte y la ballena gris ha desaparecido por completo del Atlántico Norte y ahora está restringida al Pacífico Norte.

La Dra. Camilla Speller, catedrática de la Universidad de York y autora principal del estudio, manifestó:

“Nuestro estudio muestra que estas dos especies fueron una vez parte del ecosistema marino mediterráneo y, probablemente, utilizaron la cuenca protegida como un terreno de parto.”

Los hallazgos contribuyen al debate sobre si, junto con la captura de peces grandes como el atún, los romanos tenían una forma de industria ballenera o si quizás los huesos son evidencia de una recolección oportunista de ballenas varadas a lo largo de la costa.

Ambas especies de ballenas son migratorias, y su presencia al este de Gibraltar es una fuerte indicación de que previamente ingresaron al mar Mediterráneo para dar a luz.

La región de Gibraltar estaba en el centro de una industria de procesamiento de pescado masiva durante la época romana. Las ruinas de cientos de fábricas con grandes tanques de salazón todavía se pueden ver hoy en la región.

La Dra. Ana Rodrigues, del Centro Nacional Francés de Investigación Científica y coautora del estudio, explicó que los romanos no contaban con la tecnología necesaria para capturar grandes ballenas que son especies de alta mar. Pero las ballenas francas y grises, junto a sus crías, habrían llegado muy cerca de la costa, convirtiéndolos en blancos tentadores para los pescadores locales.

Es posible que ambas especies hayan sido capturadas utilizando pequeños botes de remos y arpones de mano, métodos utilizados por balleneros vascos medievales siglos más tarde.

Los autores del estudio ahora piden a los historiadores y arqueólogos que reexaminen su material considerando que las ballenas costeras fueron parte del ecosistema marino del Mediterráneo.

Referencia: Forgotten Mediterranean calving grounds of grey and North Atlantic right whales: evidence from Roman archaeological records. The Royal Society, 2018. https://doi.org/10.1098/rspb.2018.0961

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