El monstruo del Lago Ness, también llamado popularmente Nessie, es un animal legendario que aparentemente vive en un lago de agua dulce de la ciudad de Inverness, en Escocia. El misterio de este animal ha crecido con los años, al punto de ser uno de los más controvertidos dentro del sector de la criptozoología, pseudociencia encargada del estudio de animales cuya existencia no ha sido comprobada.

Aunque este monstruo actualmente es más un mito que un animal real, las autoridades de Escocia parecen tener un plan en caso de que Nessie no resulte una especie de fiar. Según la BBC, un grupo financiado por el gobierno escocés llamado Scottish Natural Heritage, creó en 2001 una serie de directrices en caso de que el animal fuese descubierto.

Ahora, el plan parece haber resurgido luego de que un equipo internacional de investigadores exploró el Lago Ness en busca de muestras de ADN que pudieran confirmar las especies que hacen vida en las turbias aguas. Según el medio The Scottish Sun, el primer ministro escocés, Nicola Sturgeon, dijo en una entrevista que consideraba al ‘monstruo’ como real.

El plan oficial de contingencia ante la posible aparición del monstruo del Lago Ness no afectará a Nessie ni a quienes defienden los derechos de los animales, ya que, el plan estipula que, si se captura a la criatura, debe ser tomada una muestra de su ADN antes de ser devuelto al lago, para confirmar que en efecto, se trata de una especie nueva. Este plan ha sido implementado anteriormente para especies que no son considerados como ‘monstruos’ en el lago.

Un informe de Mirror cita a Nick Halfhide, portavoz de Scottish Natural Heritage, afirma que algunas de las especies reintroducidas en el lago han sido águilas marinas, y que también han sido encontradas cuatro nuevas especies en el mar frente a la costa oeste del lago. Sin embargo, reconoce que la captura de Nessie resultaría más complicada.

Aunque las personas han reportado la existencia del monstruo del Lago Ness desde el siglo VI, todos los intentos por ubicarlo han sido fallidos, incluyendo una expedición realizada en 2003 donde fueron utilizados 600 sensores sonar y tecnología de rastreo satelital para detectar el animal en todo el lago.

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