Un grupo de ingenieros de la Universidad Tufts, en Massachusetts, Estados Unidos, ha desarrollado un prototipo de vendaje que permite monitorear de manera activa el estado de las heridas crónicas y ofrece información sobre cuáles son los tratamientos farmacológicos apropiados para mejorar las posibilidades de curación.

A pesar de que este vendaje no fue evaluado en un contexto meramente clínico, lo cierto es que la investigación ofrece luces sobre una posible transformación del vendaje tradicional, que continúa siendo el método más utilizado como tratamiento a las heridas crónicas de la piel por quemaduras, diabetes u otras afecciones médicas.

Sin embargo, el vendaje común puede ocasionar infecciones y complicaciones en las heridas que a su vez se traducen en amputaciones. Por ello, los investigadores diseñaron los vendajes con elementos de calentamiento y fármacos de respuesta térmica que pueden funcionar como tratamiento en respuesta a los sensores de temperatura y pH que integra el vendaje para monitorizar la infección y la inflamación.

Según Sameer Sonkusale, profesor de ingeniería eléctrica e informática de Tufts y coautor del estudio, su equipo ha logrado crear un nuevo enfoque a los vendajes gracias a productos electrónicos flexibles. De hecho, asegura que la electrónica flexible aplicada sobre el arte antiguo del vendaje refuerza la esperanza de mejorar los resultados ante heridas de difícil curación.

Foto: Universidad Tufts

En este sentido, han definido el pH de la herida como el parámetro clave para controlar el progreso, después de la temperatura para definir el nivel de inflamación. A pesar de que el vendaje inteligente posee sensores de estas dos características, los investigadores han desarrollado también sensores flexibles para la oxigenación de la misma, por lo que la inflamación también podría ser rastreada por biomarcadores específicos.

Un microprocesador se encarga de leer los datos proporcionados por los sensores y liberar el fármaco en forma de gel. La estructura del vendaje estaría unido a una cinta métrica transparente para crear un vendaje flexible de menos de 3 mm de grosor.

Estos vendajes han sido probados con éxito en condiciones in vitro, es decir, en el laboratorio. Actualmente, el equipo de Sonkusale realiza estudios preclínicos para determinar sus ventajas en entornos reales para facilitar la curación de heridas.