Constantemente se nos recrimina por supuestamente llevar un estilo de vida poco saludable; se dice que pasamos demasiado tiempo detrás de pantallas, sin hacer ejercicio y comiendo alimentos procesados. Así, estamos expuestos al mensaje de que nuestros ancestros eran más saludables.

En general, la idea que da base a este planteamiento es que nuestro organismo no evolucionó para el estilo de vida que actualmente llevamos; sin embargo, esto es algo complejo de tener en cuenta.

Para investigar esta situación, en 2017, un grupo de científicos del Georgia Tech, analizó el ADN de seres humanos de distintas épocas, desde hace más o menos 50.000 años. Posteriormente, los datos fueron comparados con información genética de los humanos actuales.

En líneas generales, al hacerlo se descubrió que nuestros ancestros de hace miles de años estaban genéticamente más enfermos que los humanos de la actualidad; sin embargo, los que vivieron en los últimos mil años, tenían un genoma más saludable.

No obstante, esto es algo que debe ser contextualizado, puesto que si nuestros ancestros sufrían de miopía, alergias o problemas intestinales, disminuían sus probabilidades de sobrevivir y de reproducirse, por lo que los genes defectuosos no se transmitían.

Más bien, en la actualidad, los avances en Medicina han hecho posible que las personas, a pesar de sufrir de estas enfermedades, puedan llevar una vida completamente normal. Aun más, esto es válido para las enfermedades conocidas actualmente,

Es decir, es posible que algunas de estas muestras contengan genes de enfermedades que no han sido identificadas, teniendo en cuenta que pudieron haber sido eliminadas del genoma humano cuando nuestros ancestros abandonaron el árbol genealógico.

Esto pudiese sesgar los resultados haciendo que nuestros antepasados parezcan más saludables de lo que reamente fueron. A partir de esto, los investigadores llegaron a la conclusión de que las condiciones de salud de nuestros ancestros, al compararla con la actual, eran bastante similares.

¿Nuestros ancestros tenían un mejor estilo de vida?

En la Dieta Paleolítica se recomienda el consumo de alimentos naturales, mientras se evitan las harinas, los azúcares y demás alimentos procesados.

Mas allá de las similitudes encontradas entre los genes de nuestros ancestros y los de las personas en la actualidad, muchos mantienen el argumento de que nuestros estilos de vida son menos saludables.

Una prueba de ello es que las poblaciones de cazadores y recolectores tenían menos caries que nosotros; en este sentido la salud bucal de los seres humanos era considerablemente mejor hasta la introducción de azúcar y carbohidratos en nuestra dieta a partir de la revolución agrícola e industrial.

Un cambio importante, derivado de ello gira en torno a que, a partir del cambio de dieta, los alimentos se han hecho más suaves, por lo que las mandíbulas han perdido tamaño, dificultando la respiración.

Sobre esto, los expertos indican que si bien pudiésemos adoptar ciertos cambios en función de la vida de nuestros ancestros, como el ejercicio físico, la mayoría de los consejos relacionados a la dieta de los antiguos hombres se basan en conceptos erróneos sobre los hábitos del pasado y sobre los procesos evolutivos.

Ejemplo de esto, es la promoción de una dieta llamada paleolítica, en la que se parte de la premisa de que el ser humano está adaptado para vivir en la naturaleza, enseñando a comer alimentos a los que nuestra fisiología esta adaptada y evitando aquellos introducidos recientemente en la historia.

Sin embargo, estos planteamientos no pueden tomarse a la ligera, muestra de ello es que al domesticar a las vacas, adquirimos la capacidad de digerir la leche cuando somos adultos, además de otras variaciones genéticas que nos demuestran que hemos evolucionado desde nuestros días en la prehistoria y continuamos haciéndolo.

La dificultad radica en que a medida en que se ha perfeccionado el procesamiento de los alimentos, los nutrientes y las calorías se han vuelto cada vez más fáciles de ingerir, lo que conlleva al aumento de peso, enfermedades del corazón, diabetes, entre otros. Sobre esto, Richard W. Wrangham, plantea:

“El problema de la dieta gira en torno a las facilidades de obtener, en abundancia, alimentos procesados”.

En conclusión, la mejor recomendación es mantener hábitos de alimentación saludables, en los que prevalezcan granos, vegetales, frutas y alimentos poco procesados, prestándole atención a lo que los expertos en nutrición moderna plantean.

Referencia: The Genomic Health Of Ancient Hominins. https://doi.org/10.1101/145193