Una reciente investigación muestra que la fortificación con ácido fólico no sólo protege a los bebés en desarrollo contra ciertos defectos congénitos, sino que también favorece un desarrollo saludable del cerebro durante la adolescencia.

Los investigadores evaluaron las asociaciones entre la exposición prenatal al ácido fólico, la maduración de la corteza cerebral y el riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos en jóvenes nacidos antes, durante y después de 1996 y 1998, periodo en que el gobierno de Estados Unidos implementó la fortificación de los productos de grano con ácido fólico.

La regulación de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) emitida en el año 1996 exigía que los productos de granos como pan enriquecido, harina de trigo, harina de maíz, arroz y pasta, se fortificaran con ácido fólico.

Se sabe que el ácido fólico reduce el riesgo de defectos del tubo neural como espina bífida, en la cual la columna vertebral no se cierra completamente alrededor de la médula espinal, lo que puede ocasionar discapacidades graves.

La medida condujo a una duplicación rápida de los niveles sanguíneos de folato (categoría de nutrientes que incluye el ácido fólico) y una incidencia reducida de espina bífida.

El equipo revisó dos conjuntos de imágenes de resonancia magnéticas cerebral tomadas cuando los niños y adolescentes nacidos entre 1993 y 2001 tenían entre 8 y 18 años. Un grupo consistía en imágenes cerebrales normales tomadas como parte de la atención clínica de 292 pacientes.

Otro conjunto incluyó imágenes de 861 participantes en la Cohorte de Neurodesarrollo de Filadelfia, un estudio que recopiló la evaluación de los síntomas psiquiátricos, incluidos los relacionados con trastornos psicóticos.

Ambos grupos se dividieron según la probable exposición prenatal al ácido fólico: los nacidos antes del 1 de julio de 1996 cuando comenzó la fortificación, los nacidos después del 1 de julio de 1998, cuando se completó la implementación, y los nacidos en los dos años intermedios, para quienes la exposición grupal hubiera sido intermedia.

Los investigadores encontraron que el grosor de la corteza cerebral fue mayor en los jóvenes nacidos después de la implementación plena de la fortificación con ácido fólico, intermedio en los nacidos durante el lanzamiento y más bajo en los niños nacidos antes de establecer la normativa.

El Dr. Joshua L. Roffman, afiliado al Hospital General de Massachusetts y coautor de la investigación, comentó:

“Se sabe desde hace más de 20 años que la exposición prenatal al ácido fólico protege al feto contra la espina bífida y otros defectos del tubo neural. Pero nuestros hallazgos están entre los primeros en relacionar la exposición prenatal al ácido fólico con los mejores resultados de salud cerebral en jóvenes.”

Después de que el cerebro alcanza su espesor completo, la corteza comienza a adelgazarse en un proceso de poda selectiva. El adelgazamiento retardado se ha asociado con una mayor inteligencia, mientras que el adelgazamiento acelerado se ha asociado con la esquizofrenia y el autismo.

En este estudio, la fortificación con ácido fólico se asoció con un adelgazamiento más lento de la corteza cerebral, lo cual se relacionó con menores probabilidades de desarrollar trastornos psicóticos como la esquizofrenia.

Los autores indican que la investigación proporciona evidencia de los beneficios de la medida implementada y sugieren que todos los países deberían usar fortificación con ácido fólico u otros enfoques efectivos para garantizar que las mujeres tengan niveles adecuados de ingesta de ácido fólico durante el embarazo.

Referencia: Association of Prenatal Exposure to Population-Wide Folic Acid Fortification With Altered Cerebral Cortex Maturation in Youths. JAMA Psychiatry, 2018. http://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2018.1381