Un equipo de astrónomos reporta haber detectado el objeto más brillante jamás descubierto en el universo primordial: un cuásar ubicado a 13 mil millones de años luz de distancia.

Los hallazgos permitirán a los astrónomos explorar mejor la juventud del universo durante un período importante de transición a su estado actual. Debido a que el cuásar en cuestión es de un tiempo en el que nuestro Universo tenía sólo 7 por ciento de su edad actual.

Los cuásares, los objetos más brillantes en el cosmos, se componen de agujeros negros gigantes devorando materia en los corazones de las galaxias masivas. Los cuásares emiten principalmente ondas de radio, que tienen las longitudes de onda más largas en el espectro electromagnético, mucho más largas que las de la luz visible.

El cuásar recientemente descubierto, llamado PSO J352.4034-15.3373, (abreviado P352-15) es uno de un tipo raro que no solo traga materia sino que también emite un chorro de plasma que viaja a velocidades cercanas a las de la luz. Este chorro es que lo hace a P352-15 extremadamente brillante en las frecuencias detectadas por los radiotelescopios.

P352-15 se encuentra a casi 13 mil millones de años luz de la Tierra, lo que significa que sus emisiones de radio han recorrido el espacio aproximadamente 13 mil millones de años antes de llegar a nuestro planeta; por lo tanto, ofrece una clara evidencia de los primeros días del universo, que se creó con el Big Bang hace unos 13.820 millones de años.

Por lo tanto, el brillo extremo de este cuásar y su gran distancia, lo convierten en una herramienta única para estudiar las condiciones y procesos que prevalecieron en las primeras galaxias del universo.

Las observaciones del radiotelescopio VLBA mostraron que el cuásar se dividió en tres componentes distintos, para los cuales hay dos posibles interpretaciones. El primero es que el agujero negro se encuentr en un extremo, y los otros dos componentes son partes de un solo chorro. El segundo es que el agujero negro está en el medio, con un chorro en cada lado.

Según los telescopios ópticos, que muestran el cuásar en luz visible, la posición del agujero negro se alinea con uno de los componentes finales, lo que hace que la primera interpretación sea la más probable.

Esto significa que, al estudiar y analizar las dos partes del chorro, los astrofísicos pueden medir qué tan rápido se está expandiendo.

Por otro lado, si el agujero negro resulta estar en el centro, implica que los chorros son mucho más pequeños, lo que significaría un objeto mucho más joven, o uno que está incrustado en material denso que está desacelerando los chorros.

Será necesario realizar más investigaciones para determinar cuál de los dos escenarios es el acertado. Mientras tanto, P352-15 sigue siendo un objeto de gran valor para el estudio.

Referencia: A Powerful Radio-loud Quasar at the End of Cosmic Reionization. The Astrophysical Journal Letters, 2018. https://doi.org/10.3847/2041-8213/aac511