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Martin Jacobs, comisionado sustituto de la Australian Taxation Office (Oficina Australiana de Impuestos), declaró para un periódico local de su país, que identificarán a las personas que tengan inversiones en criptomonedas para evitar que evadan el pago de impuestos sobre las ganancias de las mismas.

La Oficina Australiana de Impuestos empezará a hacer el seguimiento de estas personas luego de que se aprobarán leyes en el país donde especifican que, si la venta de estos activos digitales ofrece beneficios económicos al usuario, será tratado como ganancias de capitales y se cobrará impuestos. También han aprobado leyes en donde se obliga a las casas de cambio que operen en Australia a solicitar información personal a sus usuarios.

En sus declaraciones, Jacobs aseguró que la oficina que dirige cuenta con varios poderes designados a identificar fortunas no declaradas y altos consumos que puedan provenir de estas inversiones así hayan sido realizadas fuera de Australia gracias a acuerdos con otros países que ayudaran con las investigaciones de estos individuos. “Donde las personas intenten deliberadamente evitar estas obligaciones, tomaremos acciones”, agregó.

Sin embargo, las leyes aprobadas son hasta cierto punto confusas ya que estarán exentos del pago de estos impuestos los que las hayan almacenado criptomonedas por mucho tiempo, sin que haya una definición exacta de cuanto es el tiempo de gracia, aquellos que realicen transacciones de “uso personal” o si las ganancias son menores a $10,000 dólares australianos ($7,467 dólares americanos).

Uno de los afectados por la falta de claridad de estas leyes es un abogado en Melbourne llamado Max. Él invirtió 600 dólares australianos en el Proyecto Ethereum en 2014 y a finales del 2017 su inversión se valorizaba alrededor de los $7 millones, así que decidió vender $500 mil. Él alega que la transacción fue para uso personal y la oficina de impuestos se adhiere a que las ganancias superan los $10,000 dólares así que debería paga los impuestos devenidos.