Hace más de un siglo, un experimento en el que se reprodujo las condiciones terrestres existentes hace 4 mil millones de años, demostró que si se cuenta con los componentes básicos se obtienen moléculas orgánicas, planteando interrogantes sobre el origen de la vida.

Este tipo de moléculas han sido observadas en otros planetas, asteroides e incluso en el espacio interestelar, lo que lleva a los científicos a cuestionarse cómo se formaron las moléculas en el universo, y cuándo surgieron las más complejas.

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En este contexto, investigadores del Instituto de Biología de Sistemas en Seattle y de la Universidad de Eotvos en Budapest, han simulado la forma en que las moléculas se deben haber formado en el universo primitivo y muestran cómo esto reproduce la mezcla química que los astrónomos ahora observan en el espacio.

Se cree que el Big Bang creó grandes cantidades de hidrógeno y helio, los cuales se fusionaron dentro de las primeras estrellas para crear elementos más pesados ​​como el carbono, el oxígeno y el nitrógeno, y una mayor formación de estrellas forjó el conjunto de elementos más pesados ​​que vemos hoy en la Tierra.

Los investigadores analizaron la distribución de masas moleculares presentes en la Tierra. Luego, compararon esta distribución con la del meteorito Murchison, una roca espacial grande y bien estudiada que cayó en la ciudad de Murchison, Australia, en el año 1969.

La idea clave en este trabajo es que al comparar las dos distribuciones, es posible determinar cuándo se debieron haber formado las moléculas complejas.

Al comparar los tamaños relativos de estas dos distribuciones en el meteorito Murchison y en la Tierra, debería ser posible extrapolar hacia atrás y determinar cuando el proceso de unión preferencial comenzó por primera vez, en otras palabras, cuando los aminoácidos aparecieron por primera vez en el universo.

La investigación sugiere que los aminoácidos aparecieron por primera vez unos 168 millones de años después del Big Bang, que en términos cosmológicos es un simple abrir y cerrar de ojos.

Los autores del estudio señalan que eso tiene implicaciones significativas para nuestro pensamiento sobre los orígenes de la vida. Al respecto, el investigador Stuart Kauffman expresó: “Los resultados sugieren que los principales ingredientes de la vida, como los aminoácidos, nucleótidos y otras moléculas clave, comenzaron a existir muy temprano.”

Dado que las condiciones precisas en que evolucionó la vida en la Tierra tardó ocho o nueve mil millones de años en aparecer, se intuye que los aminoácidos no pueden ser un signo de potencial de vida, como se había pensado.

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Eso coloca algunos amortiguadores en la idea de que el universo podría estar lleno de vida, por lo que los científicos que estudian el origen de la vida necesitarán observar mucho más de cerca las condiciones especiales en las que ocurre la evolución biológica.

Los autores del estudio señalan que los secretos de la vida están codificados en las interacciones y la evolución posquímica de estas familias de moléculas y advierten que claramente, hay mucho trabajo por hacer.

Referencia: The clock of chemical evolution. ArXiv.org, 2018. http://arxiv.org/abs/1806.06716

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