En los últimos quince años, la lucha contra la malaria ha mejorado significativamente. Los mosquiteros tratados con insecticida y las fumigaciones residuales redujeron la cantidad de casos. Desafortunadamente, no es suficiente.

En el año 2015 hubo 210 millones de casos de malaria con el lamentable saldo de 429.000 muertes. El 90 por ciento de estos casos ocurrió en el continente africano.

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Claramente resulta más efectivo prevenir la infección con malaria, al reducir el tamaño de la población de mosquitos, que curar a las personas después de que contrajeron la enfermedad.

Para lograr disminuir aún más el impacto de la malaria, se requiere de la implementación de nuevos esfuerzos y herramientas que se puedan implementar al aire libre, en la fuente del problema: el agua estancada e iluminada por el sol, la cuna de los mosquitos.

En este sentido, en el año 2017 el gobierno de Malawi y la UNICEF lanzaron un corredor aéreo para evaluar el posible uso humanitario de vehículos aéreos no tripulados (UAV), también conocidos como drones. El corredor es el primero en África y uno de los primeros a nivel mundial con un enfoque en el uso humanitario y de desarrollo.

Los drones ofrecen una solución para dos problemas actuales referentes al control de larvas: las dificultades de tratar grandes extensiones de tierra a pie y el alto costo de volar helicópteros o aviones de aspersión.

El mapeo de sitios de reproducción de mosquitos no sólo puede determinar qué áreas son propensas a la transmisión de la malaria, también podría proporcionar la información para reducir el número de mosquitos en los cuerpos de agua a través de la gestión ambiental.

Evitar que los mosquitos se reproduzcan, especialmente en aquellos sitios escasamente disponibles en la estación seca, podría tener un impacto significativo en los casos locales de malaria.

Con drones agrícolas de precisión es posible identificar y pulverizar los criaderos de mosquitos directamente en la fuente, comenzando con esquemas de riego a gran escala. Al emplear un agente de control biológico ambientalmente racional diseñado especialmente para este fin, se reduce la tensión superficial del agua, provocando que los mosquitos se ahoguen o no puedan respirar.

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Con el despliegue a gran escala de los llamados drones anti-malaria, se puede impulsar la prevención de la enfermedad en grandes áreas. Eso no sólo conducirá a menos casos de contagio, sino también a una mejora en la producción de alimentos.

Los impulsores de esta innovación están convencidos que controlar la malaria produce menos sufrimiento, aumenta la producción de alimentos e incrementa las oportunidades económicas.

Referencia: Africa’s first humanitarian drone testing corridor launched in Malawi by Government and Unicef. Unicef Press Centre, 2018. https://goo.gl/5dW3Mq

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