Las arañas, más allá de ser un tema de fobias para una buena parte de la población, son de los seres vivos más interesantes que se pueden encontrar, tal como lo demuestra una investigación reciente en la que se determinó que son capaces de detectar fuerzas imperceptibles para los seres humanos.

Específicamente, la investigación en cuestión revela que las arañas tienen una sensibilidad particular a los campos eléctricos, tales como los que rodean a la atmósfera terrestre, responsables del clima.

En esta línea, de acuerdo a los investigadores, cuando las condiciones son adecuadas, estos campos eléctricos producen que las arañas tomen vuelo hinchando, de cierta manera, las hebras de sus conocidas redes para volar largas distancias.

En el pasado se creía que esto ocurría en presencia de fuertes vientos que les hacían revolotear de un lugar a otro, sin embargo, siguiendo el estudio de Erica Morley junto a Daniel Morley, de la Universidad de Bristol, esto puede explicarse en atención a las fuerzas electrostáticas.

En este sentido, basándose en una investigación previa en la que se demostró que la electricidad en el aire influía sobre la capacidad de flotar de las arañas, los investigadores hipotetizaron que el gradiente de potencial atmosférico, es decir, la carga eléctrica de la atmósfera a diferentes alturas, está relacionado con el proceso.

Así, en condiciones experimentales en las que se bloquearon los campos eléctricos externos, los investigadores expusieron a las arañas a campos eléctricos de baja intensidad, descubriendo que detectaban los campos eléctricos a partir de unos pequeños pelos en sus patas, provocando comportamientos similares a los de un globo aerostático.

Por su parte, de acuerdo a Michael Draney, de la Universidad Green Bay de Wisconsin, la capacidad de volar de las arañas suele ocurrir en raras oportunidades, permitiéndole recorrer grandes distancias y haciéndoles posible alcanzar casi cualquier rincón del planeta, lo que explica su gran diversidad y variedad genética.

A pesar de que Draney no se encuentra totalmente convencido con la relación causal entre la capacidad de volar como globos aerostáticos y el gradiente de potencial atmosférico, plantea que se encuentra sorprendido por el descubrimiento de esta sensibilidad ante los campos eléctricos.

Por lo tanto, el científico opina que esto pudiese cambiar la forma en la que se piensa sobre las arañas, puesto que, abre la posibilidad de pensar que los campos eléctricos afectan muchos aspectos de cómo las arañas se mueven por el mundo, tal como ocurre con las abejas, pues se ha demostrado que dependen de campos eléctricos para encontrar el polen.

Sobre esto, David Dickman, quien ha dedicado su carrera al estudio de este fenómeno, plantea que comprender la influencia de los campos eléctricos sobre el comportamiento de los animales es un área de conocimiento que merece ser investigada; específicamente, plantea:

“Hay muchas fuerzas en la física y en la Ciencia que no entendemos cómo son usadas por los animales, lo que indica que estos se adaptan al entorno de maneras que van más allá de lo que las personas, los científicos o cualquier otra cosa, piensan”.

Así que si te encuentras una araña flotando libremente en el aire, es posible que hayan ocurrido cambios en los campos eléctricos de la atmósfera que hayan impulsado ese comportamiento.

Referencia: Electric Fields Elicit Ballooning in Spiders, (2018). https://doi.org/10.1016/j.cub.2018.05.057