Es muy probable que no haya en el mundo una especie tan cerca de la extinción como el rinoceronte blanco del norte. El último macho, llamado Sudán, falleció en marzo y sólo le sobreviven dos hembras: Najin y Fatu, las cuales han sido consideradas infértiles.

Aunque el panorama no luce promisorio, un equipo de investigadores manifiesta que es demasiado pronto para dar por desaparecida la especie, y afirman que los especialistas en reproducción pueden ser capaces de ofrecer una posibilidad de supervivencia, en el laboratorio.

En una reciente investigación, los científicos muestran cómo las técnicas que ayudan a las parejas infértiles a concebir que los niños podrían ser utilizadas para salvar a los rinocerontes del peligro crítico.

Los científicos han creado embriones de rinoceronte viables. El estudio muestra que los huevos no fertilizados recolectados a partir de hembras de rinoceronte blanco del sur, una especie estrechamente relacionada, pueden ser fertilizados con esperma congelado previamente recolectado de machos rinocerontes blancos del norte.

Los investigadores mostraron cómo los embriones resultantes crecieron hasta la etapa de blastocisto, punto en el cual podrían ser implantados en el útero de una madre sustituta.

El coautor del estudio, Thomas B. Hildebrandt, del Instituto Leibniz de Investigación sobre Zoológico y Vida Silvestre, resaltó que es la primera vez que un embrión de rinoceronte creado en el laboratorio ha llegado a esta etapa, lo que sin duda es un avance esperanzador.

La idea de que la tecnología de reproducción asistida podría desempeñar un papel en la conservación de especies amenazadas ha existido desde la década de 1970. Sin embargo, ha resultado ser más difícil de ejecutar de lo previsto.

Esto se puede atribuir a algunos factores; por ejemplo, la fisiología reproductiva varía ampliamente incluso entre animales relacionados, y debido a que por definición, las especies amenazadas son escasas, los sujetos de investigación son pocos y distantes entre sí.

Sólo tres especies vulnerables han sido ayudadas por la reproducción asistida: el hurón de patas negras, el panda gigante y el elefante asiático. La única esperanza para el rinoceronte blanco del norte es unirse a esta lista.

Los autores del estudio manifiestan que llegar a esta etapa de la investigación, ha sido todo un desafío.

Para empezar, recolectar huevos no fertilizados es una tarea angustiosa. Los ovarios de rinoceronte blanco se encuentran a casi 2 metros dentro de sus cuerpos. Para recolectar los óvulos, los investigadores colocaron al animal bajo anestesia, luego usaron una máquina de ultrasonido para guiar una muy larga aguja en su útero, perforar sus folículos y extraer los huevos.

Los autores realizaron 18 de estos procedimientos en rinocerontes blancos del sur en zoológicos de toda Europa, lo que resultó en la recolección de 83 huevos.

El siguiente desafío fue lograr la fertilización en el laboratorio con semen congelado recolectado de tres rinocerontes blancos del norte. Esto tampoco fue fácil; el semen es de baja calidad, y no hay mucho, sólo 300 mililitros.

Aunque los primeros intentos fueron decepcionantes, los resultados mejoraron dramáticamente.

Ahora que los científicos saben que pueden recolectar huevos de rinocerontes blancos, y que los espermatozoides de su especie pueden fertilizar un huevo en el laboratorio; el próximo paso es ir a Kenia y obtener huevos de las dos últimas hembras con vida.

Después de eso, el plan es crear un embrión en el laboratorio e implantarlo en una madre sustituta de rinoceronte blanco del sur saludable.

Los investigadores expresan que lograr una cría de rinoceronte blanco del norte sería un logro científico maravilloso y una esperanza para el futuro, pero ese no es el objetivo final; la meta a alcanzar es ver a esta especie revivir y volver a su hábitat.

Referencia: Embryos and embryonic stem cells from the white rhinoceros. Nature Communications, 2018. https://doi.org/10.1038/s41467-018-04959-2