Un reporte recientemente publicado por la Oficina de Inversión de la Comisión de Seguridad de Ontario y realizada por la compañía Innovative Research Group, reveló entre otras cosas, que la mitad de los residentes encuestados en dicha provincia piensan que Bitcoin está respaldada por el Gobierno.

Los resultados del reporte están basados en una encuesta realizada a 2,500 personas y las preguntas variaban entre afirmaciones que podían ser verdaderas o falsas para medir el grado de conocimiento que tenía el participante en cuanto al mundo de criptodivisas, ¿cuáles fueron sus razones para comprarlas? y ¿cuánto gastaron en ellas?

El reporte señala que el 34% de los encuestados estaba familiarizado con las criptodivisas y poseían un conocimiento básico de cómo funcionaba Bitcoin. La medición fue hecha al hacer 6 afirmaciones que el participante tenía que decidir si eran ciertas o falsas. Solo el 3% pudo acertar todas las respuestas.

Las afirmaciones eran básicas, siendo una de estas “Bitcoin está respaldada por el Estado”. La afirmación es falsa, sin embargo, la mitad de los encuestados sorprendentemente pensó que Bitcoin está respaldada por el gobierno.

El estudio indica que cerca de 500,000 Ontarienses tienen criptodivisas. Del total de los encuestados, aquellos que poseen este tipo de activos digitales, la mitad gastó menos de CAD$1,000 para adquirirlas y 90% gastó menos de CAD$10,000.

Entre las razones dadas por los entrevistados sobre porqué eran dueños de criptodivisas, 46% de los que respondieron dijeron que las compraron porqué se sentían atraídos por la “nueva tecnología”, mientras que 18% dijo que “el potencial de la tecnología de blockchain para prevenir perdidas y fraudes” fue la principal razón para adquirirlas.

En cuanto al uso que le han dado a las criptodivisas, 42% de los encuestados dijeron que invirtieron en ellas “esperando venderlas a mayor precio después”. 25% dijeron que obtuvieron monedas digitales para “hacer pagos de manera anónima”. También hubo un 12% que reveló que las obtuvieron por su baja confianza en los bancos y otro 11% que tenían “poca confianza en el gobierno”.