Es bien sabido que la alimentación balanceada es uno de los mejores promotores de la buena salud; sin embargo, una nueva investigación ha demostrado que una dieta especial, denominada cetogénica, en atención a ser baja en carbohidratos pero alta en grasas, mejora la efectividad de una nueva clase de fármacos contra el cáncer.

En este estudio, los investigadores descubrieron por qué uno de los fármacos, que afecta la enzima fosfatidilinositol-3 quinasa activada por insulina (PI3K), cuyas mutaciones están implicadas en muchos tipos de cáncer, no ha demostrado tener los resultados esperados, identificando, además, una estrategia para mejorar el funcionamiento de este tipo de terapias.

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La investigación fue llevada a cabo por Lewis C. Cantley, representante del Centro Oncológico Sandra, y Edward Meyer, de la Universidad de Cornell, junto a un equipo de científicos; quienes afirman:

“Los fármacos que se dirigen a la PI3K pueden no ser efectivos a menos que las personas logren mantener bajos niveles de azúcar en la sangre, ya sea a partir de la dieta o con medicamentos; demostramos que al reducir la insulina con la dieta cetogénica, la efectividad de estos medicamentos contra el cáncer mejora drásticamente”.

En esta línea, se ha observado que algunas de las mutaciones genéticas más frecuentes en tumores cancerígenos afectan la PI3K, por lo que se han convertido en el objetivo principal en torno al desarrollo de terapias farmacológicas contra el cáncer; es así como más de 20 tratamientos que inhiben esta encima han entrado a una fase de ensayos clínicos.

Sin embargo, los resultados de estos ensayos no han sido tan prometedores, pues algunas personas que siguen este tratamiento han desarrollado niveles extremadamente altos de azúcar en sangre.

Si bien esto puede ser temporal, ya que el páncreas compensa el desbalance produciendo más insulina, se han observado casos en los que es imposible retornar a la normalidad, por lo que los pacientes se ven obligados a abandonar el tratamiento.

Sobre esto, según Benjamin D. Hopkins, uno de los autores principales, explica que el aumento en los niveles de insulina reactiva la PI3K en los tumores, haciendo que los medicamentos se vuelvan ineficaces; es decir, la elevación de rebote en la insulina, termina rescatando al tumor de la muerte.

La dieta cetogénica ayuda a controlar la glucosa en sangre

La dieta cetogénica consiste en disminuir el consumo de carbohidratos e incrementar el consumo de grasas saludables

Teniendo en cuenta lo antes planteado, los investigadores decidieron buscar estrategias a fin de controlar los niveles de azúcar y de insulina en sangre; de esta manera, pusieron a prueba tres combinaciones: junto a los inhibidores de la PI3K, trataron a los ratones con metformina, un medicamento para la diabetes, inhibidores del co-transportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2) o con dieta cetogénica.

En cuanto a los resultados, se observó que la metformina, la cual aumenta la sensibilidad a la insulina, no tuvo mucho efecto sobre los aumentos de glucosa o insulina, ni sobre las señales celulares que promueven el crecimiento del tumor.

Por su parte, se observó que los inhibidores de SGLT2, los cuales evitan que se reabsorba la insulina en los riñones, de forma que se elimina por medio de la orina, fue eficiente para la reducción de los niveles de glucosa e insulina producto del tratamiento en cuestión, además de reducir las señales de crecimiento tumoral.

No obstante, la dieta cetogénica, que ha sido utilizada por más de 40 años para controlar la cantidad de insulina en sangre, fue el tratamiento que se mostró más efectivo en la prevención de los altos niveles de glucosa e insulina, mejorando el pronóstico de los pacientes. Sobre esto, plantea Hopkins:

“La dieta cetogénica terminó siento el tratamiento perfecto, pues redujo las reservas de glucógeno, lo que implica que no podía liberarse glucosa como respuesta a la inhibición de la PI3K; esto sugiere que al bloquear los picos de glucosa e insulina, es posible lograr que los fármacos sean más efectivos en el control del crecimiento de los tumores”.

Sin embargo, es necesario advertir que la dieta cetogénica, por si misma, no ayuda a controlar el crecimiento del cáncer, sino que, por el contrario, puede terminar siendo perjudicial.

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Sobre esto, hay investigaciones en las que se demuestra que cuando se consume una dieta cetogénica en ausencia de inhibidores de PI3K, esta tiene poco efecto sobre los tumores, observándose, en algunos casos, que favorece la diseminación del cáncer.

En conclusión, la investigación resulta innovadora en el campo de la oncología, pues desde hace mucho tiempo se han buscado estrategias para alterar el metabolismo de los pacientes, de forma que las células cancerosas sean más sensibles a la quimioterapia o a cualquier tratamiento farmacológico asociado.

Referencia: Suppression of insulin feedback enhances the efficacy of PI3K inhibitors, (2018). https://doi.org/10.1038/s41586-018-0343-4

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