Una de las líneas de investigación que mayor atención recibe en la actualidad es la vinculada a la microbiota intestinal y su influencia en la salud corporal. En este sentido son muchos los avances logrados, y el más reciente aporte viene de la mano de un estudio que identifica un mecanismo celular por el cual las bacterias ayudan a que el intestino se mantenga saludable.

El tracto gastrointestinal está continuamente expuesto a una variedad de posibles estímulos inmunológicos, incluidos antígenos de la dieta, bacterias comensales y patógenos. Esta alta carga antigénica requiere un equilibrio entre las respuestas inflamatorias a patógenos dañinos y la tolerancia a microorganismos comensales o alimentos, para mantener la homeostasis inmune y promover la salud intestinal.

Los resultados del estudio muestran que las bacterias buenas, o la microbiota, interactúan con las células epiteliales que recubren el intestino y las células del sistema inmunitario para ayudar a equilibrar las respuestas inmunes y proteger el intestino de la inflamación no deseada.

Se cree que la falta de regulación de las células T inflamatorias contra los antígenos ambientales impulsa el desarrollo de trastornos intestinales, incluida la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

Como la regulación de la inflamación contra los microbios intestinales y los antígenos de la dieta es necesaria para la salud intestinal, entender cómo se mantiene la homeostasis sigue siendo una cuestión crucial.

Los investigadores explican que para que haya una respuesta inmune efectiva, las llamadas células presentadoras de antígenos instruyen a otras células inmunes, las células T, para ofrecer una respuesta inflamatoria apropiada que combate los invasores microbianos.

Pero estas células presentadoras de antígenos también disponen a las células T antiinflamatorias, también conocidas como células T reguladoras, para limitar las respuestas inmunitarias inflamatorias contra cosas como los alimentos que comemos y para desactivar las respuestas inmunitarias inflamatorias.

La microbiota ayuda a equilibrar la respuesta inflamatoria al instruir a las células presentadoras de antígenos para que secreten la molécula antiinflamatoria citocina IL-10, la cual amortigua las respuestas de las células T inflamatorias y promueve las respuestas de las células T reguladoras que mantienen el equilibrio.

En palabras de la Dra. Gretchen Diehl, profesora en el Colegio de Medicina Baylor y autoral principal del estudio: “El resultado es una respuesta equilibrada que puede combatir una infección, pero que está regulada para evitar daños al tejido intestinal sano.”

Para entender cómo la microbiota afecta la inducción de la inmunidad intestinal, los científicos realizaron una serie de experimentos utilizando la infección con el patógeno intestinal Salmonella Typhimurium con o sin tratamiento antibiótico previo para interrumpir los microbios intestinales.

Los investigadores encontraron que cuando se administró antibióticos a los animales, las células presentadoras de antígenos no producían IL-10. Cuando volvieron a colocar bacterias en los intestinos de los animales, solo las bacterias que podían unirse al epitelio intestinal activaban la producción de IL-10 células presentadoras de antígeno y redujeron la respuesta inflamatoria.

Los autores del estudio indican que sus hallazgos apenas abren una ventana, y están buscando activamente otros mecanismos por los cuales los microbios pueden promover un ambiente intestinal bien equilibrado.

Referencia: Critical Role for the Microbiota in CX3CR1+ Intestinal Mononuclear Phagocyte Regulation of Intestinal T Cell Responses. Inmunity, 2018. https://doi.org/10.1016/j.immuni.2018.05.009