Comparación del pie de Selam con el de otros restos del pie de otros miembros adultos de la especie Australopithecus Afarensis. Créditos: Jeremy DeSilva and Cody Prang

Es difícil imaginarse a nuestros ancestros, hace unos 3 millones de años, llevando a los niños cargados sobre la espalda en una pequeña mochila, en tanto tenían que cuidarse de los depredadores o caminar largas distancias para conseguir un refugio.

Al respecto, una investigación reciente ha demostrado que los niños pequeños de los Australopithecus Afarensis, tenían un dedo especial que les permitía sostenerse de sus madres y escapar sobre los árboles.

Las evidencias de esto fueron encontradas en un esqueleto prácticamente completo, denominado como DIK-1-1, que data de hace unos 3,3 millones de años; se cree que estos restos óseos pertenecen a una hembra de esta especie de unos 2 o 3 años de edad que fueron descubiertos en Dikika, Etiopía.

La evidencia sugiere que nuestros ancestros eran buenos escaladores

Esqueleto de Australopithecus afarensis. AL 288-1 Lucy

Este esqueleto, también llamado Selam, lo que se traduce como “paz”, en el idioma de Amharic, en la mencionada nación, incluye los huesos de pie más antiguos y completos de esta especie que ha sido encontrados hasta el momento.

Este esqueleto fue descubierto en el año 2.000 por un paleoantropólogo de la Universidad de Chicago, llamado Zeresenay Alemseged; en un principio se le bautizó como “el bebé de Lucy”, otro fósil de la misma especie que fue hallado en 1975. Sin embargo, se ha determinado que Selam murió más de 100.000 años antes de que Lucy estuviese viva.

Particularmente, el pie de Selam, se descubrió 2 años más tarde, en 2002 y mide 5,5 centímetros de largo. Si bien la estructura de su tobillo y la forma anatómica de este pie es similar a la de los humanos modernos, pero comparte una similitud con las extremidades de los chimpancés: su dedo gordo es curvo.

No obstante, si bien el dedo gordo del pie de este esqueleto es curvo, como el de los chimpancés, el resto de los dedos están alineados, como en los seres humanos. Sobre esto, Jeremy DeSilva, un paleoantropólogo del Dartmouth College, autor de la investigación, comentó:

“Es similar a un ser humano en muchos sentidos, pero tenía mucha más movilidad y podía agarrarse fácilmente; quizás no tan bien como un chimpancé, pero, ciertamente, más que un ser humano”.

Otro elemento sorprendente encontrado en el esqueleto fue la anatomía del talón, presentándose como pequeño y delicado; a diferencia de otros fósiles encontrados, en los que los talones eran más robustos, permitiéndoles caminar erguidos de forma cómoda.

De esta manera, la curvatura del dedo gordo del pie de Selam sugiere que los miembros pequeños de esta especie podían aferrarse fácilmente al cuerpo de sus madres en tanto estas se ocupaban de otras cosas, como trepar los árboles, ya sea para buscar alimentos o protegerse.

Una anatomista y paleoantropóloga de la Universidad de Missouri, llamada Carol Ward, que, si bien no participó de este estudio, actualmente trabaja sobre la columna vertebral y las costillas del esqueleto de Selam, plantea:

“Sin embargo, tampoco eran grandes escaladoras; incluso si los bebés hubiesen podido tener más capacidades en atención a sus dedos, no tenían la habilidad tan perfeccionada como los monos”.

De esta manera, Ward opina que aun con estas características, el pie de Selam estaba perfectamente adaptado para caminar de forma erguida, demostrando que, para la especie, la capacidad de caminar era mucho más importante y efectiva que la escalada.

Por último, si bien el pie de este esqueleto está prácticamente completo, los expertos plantean que pueden faltar piezas de cartílago que se van descomponiendo con el tiempo, lo que dificulta entender el funcionamiento de las articulaciones, lo que invita a tomar precauciones a la hora de hacer afirmaciones concretas sobre el descubrimiento.

Sin embargo, concluyen que se trata de un descubrimiento sin precedentes que permite el estudio de la vida de nuestros antepasados de forma exhaustiva, abriendo ventanas respecto a la comprensión de cómo era la vida de los niños en épocas prehistóricas.

Referencia: A nearly complete foot from Dikika, Ethiopia and its implications for the ontogeny and function of Australopithecus afarensis, (2018). https://doi.org/10.1126/sciadv.aar7723