El pasado mes de junio, la prensa local de Uganda informó sobre la aprobación de una nueva ley en el país que exigiría a los ciudadanos el pago de un impuesto de 200 chelines ugandeses (US$ 0.05 aproximadamente), por utilizar redes sociales como Twitter, Facebook y WhatsApp.

Ahora, el gobierno del país africano ha cumplido su promesa, y muchos ugandeses se despertaron el pasado 1 de julio con la noticia de que si no han pagado este nuevo impuesto, los servicios antes mencionados estarían en modo ‘restringido’. Las autoridades de este país han tenido anteriormente inconvenientes con las redes sociales, sobre todo para mantener a raya a sus ciudadanos más jóvenes.

En 2016, Twitter y Facebook fueron bloqueados por el regulador de telecomunicaciones del país con motivo de las elecciones presidenciales, supuestamente por razones de seguridad. Ahora, este nuevo impuesto llega para frenar en seco a los usuarios de redes sociales y permitir que el gobierno recaude más dinero.

Anteriormente, el propio presidente de la nación, Yoweri Museveni, se quejó de las conversaciones ociosas en estas plataformas, algo que supuestamente le costaba al país dinero y tiempo. Medios locales informan que muchos ciudadanos han recurrido durante los últimos días a redes privadas en Internet para evitar el pago de este nuevo impuesto, que se extiende a las apps bancarias, cuyo uso ahora conlleva un impuesto del 1 por ciento.

Los principales proveedores de telecomunicaciones del país han emitido un comunicado conjunto informando a los usuarios sobre cómo realizar el pago de este nuevo impuesto, sin embargo, el descontento predomina en la mayoría de los ciudadanos.

El uso de Internet en Uganda actualmente es del 22 por ciento de la población, según cifras del Banco Mundial, y con este nuevo arancel, el gobierno del país africano parece buscar que sus ciudadanos se acerquen menos a las nuevas formas de comunicación impulsadas por la tecnología.