Tras un meta-análisis, se descubrió que quienes asisten al mismo médico, gozan de una mejor salud.

En muchas familias existe la costumbre de asistir siempre al mismo doctor, quien termina siendo el médico de cabecera que les acompaña prácticamente, desde la niñez hasta la adultez, a los miembros de la familia.

En este sentido, a partir de una investigación reciente se ha descubierto que ver al mismo médico, además de brindar comodidad en torno a la familiaridad que produce, puede salvar la vida de las personas.

Este estudio fue llevado a cabo por Denis Pereira Gray y un equipo de colegas de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, a partir del cual se llevó a cabo un meta-análisis de 22 investigaciones previas, realizadas en 9 diferentes países, con sistemas de salud totalmente distintos.

A partir de este análisis, los expertos descubrieron algo que prácticamente todos sabemos de forma intuitiva: si nos quedamos con el mismo medico por mucho tiempo, es más probable que gocemos de una vida saludable.

Específicamente se encontró que en 18 de las investigaciones analizadas, las personas que visitaban a su médico de cabecera por mucho tiempo, tenían una tasa de supervivencia significativamente más alta al compararlos con otros pacientes que cambiaban constantemente de Doctor.

Estos resultados confirman lo que otras investigaciones han demostrado previamente, tal como un estudio llevado a cabo en Taiwán con 400,000 pacientes diagnosticados con diabetes; particularmente, en esta investigación se encontró que la tasa de mortalidad disminuía a la mitad en los pacientes que mantenían el mismo medico tratante.

Así, los autores plantean que, cuando la relación con el médico es de larga data, hay una mayor satisfacción con el servicio, mayores probabilidades de seguir los consejos médicos y mayores probabilidades de formar parte de iniciativas de promoción de la salud e inmunizaciones, además de menos estadías innecesarias en los hospitales.

Sobre esto, Gray plantea:

“Cuando los pacientes van a médicos que conocen, hablan más libremente, dándoles información de mayor relevancia, lo que incluye contenidos personales o ansiedades, lo que le permite al médico realizar ajustes en torno a los consejos y a los planes de tratamiento de formas mucho más sutiles”.

En síntesis, se observó que a medida en la que se fortalece el vínculo personal y la relación se hace más profunda entre el médico y el paciente, hay una mayor confianza para dar información importante, además de seguir las recomendaciones para mantener un buen estado de salud.

Por su parte, se observa que los beneficios de continuar con el mismo médico, van más allá de los médicos generales o internistas, sino que incluyen a otros médicos especialistas, psiquiatras y cirujanos, remarcando la importancia de mantener el lado humano dentro de la práctica médica.

Finalmente, es necesario tener en cuenta que la investigación tuvo algunas limitaciones, por lo que se hace importante desarrollar en profundidad la información; por ejemplo, teniendo en cuenta que las investigaciones empleaban diferentes formas para medir la continuidad en torno a la relación médico-paciente, resulto complejo desarrollar un estimado general de la disminución de la mortalidad.

De igual forma, los autores plantean que la relación observada entre la continuidad de la relación médico-paciente y las tasas de supervivencia, pueden deberse a que las personas con problemas de salud graves suelen requerir asistir a una mayor cantidad de médicos distintos, por lo que es necesario tomar en cuenta esta variable en futuras investigaciones.

Referencia: Continuity of care with doctors—a matter of life and death? A systematic review of continuity of care and mortality. http://dx.doi.org/10.1136/bmjopen-2017-021161