El fabricante chino de móviles ZTE fuese sancionado por el Gobierno de EE.UU en abril por violar un acuerdo que le prohibía vender sus productos a Corea del Norte e Irán sin autorización de la Administración Trump, lo que trajo como consecuencia la prohibición impuesta a la empresa de comprar componentes fabricados en EE.UU durante los próximos 7 años e incluso prohibió a las compañías locales crear alianzas con ZTE.

Pues bien, luego de pagar una multa de US$ 1 mil millones, el Departamento de Comercio de EE.UU ha ordenado levantar temporalmente la prohibición, lo que permitirá a ZTE mantener su infraestructura en funcionamiento y podrá lanzar sus actualizaciones de seguridad para sus dispositivos y demás productos.

Según Bloomberg, se trata de una medida temporal, que se extenderá hasta el próximo 1 de agosto, momento a partir del cual no se sabe lo que sucederá con el fabricante, pero se espera que cumpla con todas las peticiones del Gobierno de EE.UU. Esto quiere decir que la prohibición podría ser levantada por completo.

Por su parte, ZTE ha sido el mayor afectado, ya que ha estado imposibilitado de comprar componentes para sus equipos y el software necesario para todos sus productos, todos de origen estadounidense. La decisión del Departamento de Comercio debería permitirle a ZTE reanudar, al menos de manera parcial, sus operaciones en suelo norteamericano.

De hecho, la medida permitirá sólo el mantenimiento de sus productos en beneficio de sus clientes, más no el despliegue de sus nuevos productos. En teoría, la prohibición comercial se mantiene vigente, al igual que la dura batalla legal entre Washington y Pekín, que el día de hoy se cobró una víctima más: la compañía China Mobile. En concreto, la Administración Nacional de Información y Telecomunicaciones (NTIA) recomendó a la Comisión Federal de Comercio (FCC) denegar la licencia de operatividad a la empresa por aparentes ‘riesgos a la seguridad nacional’.