El desarrollo progresivo de la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica ha propiciado grandes preocupaciones por parte de una gran cantidad de reconocidos expertos, sobre todo en lo que tiene que ver con el desarrollo de los llamados ‘robots asesinos’. Sin embargo, una inquietud constante por parte de diversos analistas radica en la automatización y su efecto en el sector económico.

En este sentido, el Centro para el Desarrollo Global (CGD, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos, ha publicado un nuevo informe sobre los efectos potenciales de la robótica y la IA en los mercados laborales a nivel mundial.

La publicación afirma que no se puede saber cuántos empleos serán destruidos o interrumpidos por estas tecnologías, sin embargo, aseguran que existirán efectos significativos, especialmente en aquellas economías aún en desarrollo, donde el mercado laboral se enfoca en trabajos manuales y de rutina que son susceptibles a la automatización.

A pesar de que los expertos no consideran que los efectos de la automatización se traduzcan el desempleo masivo, los salarios serán cada vez menos competitivos e inestables, sin beneficios como vacaciones pagadas o seguros de salud. Por su parte, se mantendrán los individuos de mayor poder económico que serán quienes más se beneficien por el aumento de la productividad impulsado por las máquinas.

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En efecto, se trata de una disminución de la seguridad laboral, describe el informe, que se traducirá en una disminución de la calidad de vida de muchas personas e incluso insatisfacción política. A pesar de que los investigadores consideran que existe solución para este problema, ven muy lejos su implementación.

Para revertir la tendencia de la automatización, proponen impuestos sobre los bienes fabricados con robots o incluso sobre las propias máquinas, además de leyes que regulen la automatización del trabajo. Esto no sería posible en economías ‘abiertas’, debido a que la automatización posibilita que los bienes y servicios sean más económicos, y los inversionistas apuntarán a esta estrategia.

Asimismo, los investigadores sugieren que una alternativa es reducir los salarios, algo que seguramente sería complicado, y terminaría con huelgas y protestas de calle por parte de los trabajadores. Otra alternativa sería ofrecer capacitación a los trabajadores amenazados por la automatización e incentivos por sus trabajos, algo que no es del todo conveniente dada la inversión que debe hacer el empleador en dicha capacitación.

En definitiva, el informe considera que actualmente no se está haciendo el análisis económico y político necesario a fin de evaluar el impacto de una eventual crisis mundial en el sector laboral impulsada por la automatización.

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