Japón se enfrenta a desafíos únicos en relación a su sector agrícola, sin embargo, fiel a su realidad, es la joven generación del país, conocedora de la tecnología, la que podría ser la clave para liberar el potencial del sector agrícola dentro de las ciudades del país de forma tal que aumente su producción agrícola general y su futuro económico.

Japón es conocido por ser uno de los primeros en adoptar nuevas tecnologías, y la industria agrícola japonesa no es una excepción. A pesar de que el agricultor promedio en Japón tiene más de 66 años de edad, Reuters informa que la cantidad de jóvenes que trabajan en el sector de la agricultura está comenzando a aumentar, y los agricultores más jóvenes están adoptando ‘AgTech’ (Tecnología Agrícola) como nunca antes.

Por esta razón, Pavo considera que su solución revolucionaria que combina Inteligencia Artificial (IA), Internet de las Cosas (IoT) y tecnologías basadas en blockchain, puede tener un impacto positivo considerable en la economía agrícola japonesa.

La plataforma de gestión de base de datos ‘SaaS’ de la compañía ayuda a los agricultores a supervisar y analizar las condiciones de los cultivos y a optimizar sus técnicas para cualquier condición de los mismos.

La app de Pavo ofrece la posibilidad a los agricultores de analizar y ajustar sus entornos de producción desde cualquier lugar del mundo a través de su plataforma web y su sistema móvil de fácil manejo. Su modelo de negocio desde la semilla hasta la mesa ayuda a los agricultores a aumentar sus rendimientos mediante un sofisticado sistema de aprendizaje automático y algoritmos de vanguardia.

La plataforma también ayuda a eliminar las pérdidas en la cadena de suministro a través de contratos inteligentes impulsados por blockchain y el uso de moneda digital.

El equipo de Pavo ha creado su propio modelo AgTech, y ha ayudado a los productores de avellanas turcos a enfrentar los fenómenos climatológicos extremos que afectaron de manera negativa las cosechas de avellanas hace cuatro años. Al trabajar directamente con los agricultores, el equipo de Pavo desarrolló un sistema dinámico de análisis con IA que predice las condiciones de crecimiento basándose en los datos de los últimos 10 años.

Su tecnología continúa ayudando de manera exitosa a los productores de avellanas hoy en día, un cultivo bastante difícil de obtener. En este sentido, permite pronosticar las condiciones de crecimiento y rendimiento de cada planta en el campo de un agricultor, que a su vez con calculadas utilizando las condiciones ambientales de los 350 días previos al tiempo de muestreo observado.

Sin embargo, su proceso va más allá del simple análisis retrospectivo. Pavo ofrece un método de estimación de cultivos que también incorpora el impacto de las condiciones climáticas actuales, de manera que los agricultores puedan hacer un seguimiento de la información y utilizarla para realizar ajustes de manera remota y en tiempo real a lo largo de todo el ciclo de cultivo, con el objetivo de garantizar que los indicadores de los cultivos importantes se mantengan dentro de los rangos óptimos.

Los científicos de datos de Pavo han construido con éxito modelos predictivos que indican que se pueden obtener aumentos significativos en el rendimiento, independientes del cultivo, a cualquier escala. La capacidad de la compañía para contribuir en la optimización del rendimiento de los cultivos podría ser de especial importancia ante la creciente urbanización de la agricultura japonesa.

A medida que la población mundial y las temperaturas continúan en aumento, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) calcula que para el año 2050 la producción de alimentos tendrá que aumentar en un 70 por ciento para satisfacer las necesidades nutricionales.

Los agricultores japoneses ya están enfrentando esta realidad dentro de su limitada infraestructura agrícola, y están liderando el camino en los avances de la agricultura urbana adoptando lo último en innovación en tecnología agrícola.

Las presiones específicas de la urbanización y la agricultura de Japón en la actualidad podrían ser un indicador del panorama agrícola mundial del futuro. Gracias a la capacidad única que tiene Pavo para adaptarse a la optimización de cultivos individuales, por ejemplo, en el caso de árboles individuales dentro de un huerto de avellanas, su tecnología es particularmente adecuada ante un escenario agrícola tan diverso como el de este país.

Los agricultores japoneses más jóvenes están adquiriendo pequeñas tierras a medida que los agricultores de mayor edad envejecen fuera de la industria. Esto significa que tanto los pequeños agricultores como los corporativos están supervisando operaciones mejor organizadas pero dispersas por todo el país.

Una solución sólida como la de Pavo ayudará a alcanzar la victoria en este entorno, en el que un agricultor podrá satisfacer las necesidades del mercado de manera eficiente, ya que es capaz de gestionar a distancia sus cultivos en todo el país y entregar productos de calidad a sus clientes, incluso si los campos que gestionan se encuentran distribuidos en superficies dispersas.

La globalización de la agricultura también ejerce una presión única sobre la economía japonesa. El aumento de la ansiedad comercial, en concreto, significa que el país puede necesitar depender de su propia producción de alimentos para abastecerse. Mientras que los subsidios y los impuestos protegen actualmente a los productores de arroz del país, los agricultores más jóvenes creen que podrían competir mejor en el mercado mundial si adoptan tecnologías mejoradas.

Pavo puede ayudar a estos jóvenes agricultores con visión de futuro, proporcionándoles las herramientas de alta tecnología que necesitan para gestionar sus plantaciones. La tecnología blockchain de Pavo permite al consumidor conocer exactamente de dónde proviene un producto, cómo se cultivó, qué pesticidas (si los hubo) se utilizaron, y cómo se transportó a su mesa.

Esto les da la posibilidad a los clientes de restablecer la relación única de confianza que hasta ahora sólo podían desarrollar con un agricultor local. Además, la tecnología permite que los pequeños productores se identifiquen a sí mismos como productores de calidad, de modo que puedan llevar su producto a un mercado más amplio mientras que se les paga un precio justo por sus cosechas.

La tecnología única de Pavo lleva el tradicional ciclo ‘de la granja a la mesa’ a través de su innovador despliegue de la tecnología de aprendizaje automático y blockchain. Los agricultores pueden aplicar sus conocimientos intuitivos, basados en modelos de datos sólidos, con el fin de cosechar sus tierras, mientras que los consumidores pueden volver a comprar productos con la seguridad de que saben cómo se cultivaron. Con la ayuda de la compañía, Japón podría demostrarle al mundo cómo la agricultura urbana cubrirá las necesidades de la población global del futuro.

Pavo acaba de concluir la primera fase de preventa pública de su Oferta Inicial de Moneda (ICO). En este sentido, el token de utilidad es lo que impulsa las diversas funcionalidades de la plataforma.

La segunda fase de su preventa ya está activa y ofrece un bono del 33 por ciento hasta el 6 de agosto de 2018, fecha en la que comenzará su venta principal.

La venta principal se extenderá hasta el 15 de septiembre de 2018, con varias bonificaciones que disminuirán a lo largo del año.

Para más información sobre Pavo, puedes visitar su sitio web a través del siguiente enlace.


La información en este artículo ha sido proporcionada por el equipo de medios de Pavo y ha sido publicado con fines informativos; la información no constituye consejo de inversión u oferta para invertir. TekCrispy no es responsable de los productos y/o servicios descritos.