Tener un sueño lúcido implica controlar conscientemente lo que soñamos

Esta es una situación común: justo cuando estamos soñando que se cumplió el mayor sueño de nuestras vidas, como ganar la lotería, nos despertamos inesperadamente por algún ruido del entorno, para luego ser incapaces de retomar este sueño; pero, ¿qué pasaría si pudiésemos emplear ciertas técnicas a fin de tener el control sobre nuestros sueños?

Tener la capacidad de ser conscientes y controlar lo que soñamos, se denomina como sueños lúcidos y, siendo un tema en boga, muchos investigadores se han dedicado a estudiar de qué forma podemos tomar ventajas de esta capacidad.

Por ejemplo, en 2016, a partir de una investigación meta-analítica, se descubrió que más o menos la mitad de las personas habían experimentado al menos un sueño lucido en su vida, mientras que un 25% lo logra al menos una vez al mes.

Así, desde el año de 1975, año en el que se confirma este fenómeno experimentalmente, los científicos han descubierto formas para producirlo y las ventajas que se pueden obtener a partir de ello.

De esta manera, se ha encontrado que se pueden obtener beneficios de los sueños lúcidos tales como lograr el alivio ante las pesadillas, favorecer la práctica de habilidades físicas y explorar los misteriosos límites de la consciencia humana.

En particular, una investigación llevada a cabo en 2017, en la Universidad de Adelaida, en Australia, experimentó con tres técnicas que teóricamente favorecen el desarrollo de sueños lúcidos, para lo que contaron con la participación de 169 voluntarios, divididos en tres grupos.

El primer grupo se sometió a pruebas de realidad, a partir de lo que se les solicitó que se preguntaran: “¿Estoy soñando?”, al menos 10 veces durante el día todos los días, además de explorar su entorno a fin de detectar cosas fuera de lo común y tratasen de inhalar con sus bocas cerradas, pues, se supone que cuando soñamos, podemos inhalar con la boca cerrada, teniendo en cuenta que es bastante probable que tengamos la boca abierta.

El segundo grupo probó una técnica llamada “Volvamos a la cama”, en la que debían activar una alarma que los despertase luego de cinco horas de sueño para leer un documento de 700 palabras con instrucciones respecto a lo que debe hacerse si se tiene un sueño lucido.

Entre las instrucciones, se les indicaba que, luego de hacer una prueba de realidad, debían estabilizar su sueño al frotar las palmas de su mano vigorosamente, concentrándose en las sensaciones asociadas en tanto repetían la frase “esto es un sueño lúcido”.

Luego de esto, eran libres de volver a dormir, bajo la premisa de que los sueños lúcidos ocurren durante el sueño de movimientos oculares rápidos, o REM, por sus siglas en inglés, el cual se produce con mayor facilidad luego de haber estado durmiendo por un tiempo.

Finalmente, el tercer grupo de participantes probó la eficacia de una técnica llamada inducción mnemotécnica de los sueños lúcidos; de esta manera, mientras dormían, debían repetir constantemente la frase: “la próxima vez que esté soñando, recordaré que estoy soñando”, concentrándose con gran intensidad en ella de forma que fuese su último pensamiento antes de dormir.

Adicional a esto, se comprobó la eficacia de usar distintas técnicas en los mismos participantes; en este sentido, a fin de obtener una referencia respecto a sus sueños, los voluntarios debían registrar sus sueños antes y después de empezar a utilizar estas herramientas.

¿Son efectivas las técnicas para producir sueños lúcidos?

En la película Inception, de Christopher Nolan, se exploran las posibilidades en torno a los sueños lúcidos

Al analizar los resultados, se observó que los grupos tuvieron diferentes tipos de sueños. Cuando no emplearon ninguna técnica, los participantes reportaron que apenas el 8% de sus sueños eran lúcidos. Mientras tanto, cuando se empezaron a emplear las técnicas, se observó que aquellos que emplearon solo pruebas de realidad lograron menos sueños lúcidos.

Por su parte, aquellos que pusieron en marcha las pruebas de realidad junto a la técnica de volver a dormir, aumentaron sus sueños lúcidos a un 11%; adicionalmente, se observó que las personas que emplearon las tres técnicas reportaron un 17% de sueños lúcidos.

Al respecto, un resultado interesante fue encontrar que las personas de este grupo que se quedaron dormidas dentro de los cinco minutos, en tanto usaban la inducción mnemotécnica, informaron que el 46% de sus sueños eran lúcidos. Sobre esto, uno de los autores del estudio, llamado Denholm J. Aspy, manifestó:

“La inducción mnemotécnicas funciona con la memoria prospectiva, la capacidad de recordar cosas que debemos hacer en el futuro; por tanto, al repetir una frase que recordaremos cuando estamos soñando, se forma una intención mental que, de hecho, recordaremos cuando experimentemos el sueño, lo que nos lleva a sueños lúcidos”.

En este orden de ideas, los autores concluyen que si bien aún no se tienen resultados completamente certeros respecto a este curioso fenómeno, es posible afirmar que se están dando los pasos necesarios para entender los sueños lúcidos y tener la capacidad de sacar el máximo de ventajas de ellos.

Referencias:

  1. Lucid dreaming incidence: A quality effects meta-analysis of 50 years of research. https://doi.org/10.1016/j.concog.2016.06.002
  2. Reality testing and the mnemonic induction of lucid dreams: Findings from the national Australian lucid dream induction study. http://dx.doi.org/10.1037/drm0000059