Si bien tiene un amplio uso industrial y es utilizado en la elaboración de solventes, pesticidas, polímeros, refrigerantes y productos de limpieza para el hogar, entre muchos otras aplicaciones,  probablemente el uso más reconocido del cloro sea desinfectar el agua de las piscinas.

Las propiedades antisépticas de la cloración eliminan y previenen la formación de comunidades bacterianas potencialmente perjudiciales; sin embargo, a pesar de su función profiláctica, el cloro presente en el agua de las piscinas, produce efectos adversos en nuestro cuerpo.

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Las piscinas son perfectas para refrescarse y combatir el calor. Sin embargo, estar en el agua no significa que tu piel esté siendo hidratada. Algunas personas pueden sentir la piel áspera o irritada, esto se debe a que el cloro reseca la piel, al eliminar sus lubricantes naturales.

De manera similar se ve afectado el cabello; el cloro elimina el sebo, la capa lubricante que protege la superficie capilar, lo que hace el brillo natural de tu cabello disminuya y que potencialmente la corteza desprotegida se divida, creando lo que se conoce como “puntas abiertas”.

Para evitar estos efectos, los especialistas recomiendan ducharse inmediatamente después de usar la piscina y, a fin de contrarrestar la resequedad, aplicar crema humectante en la piel y acondicionadores para el cabello.

Las personas que pasan mucho tiempo inmersas en el agua de las piscinas suelen sufrir de irritación ocular provocada por la exposición al cloro. En este punto, se recomienda la aplicación de gotas oculares humectantes.

Si bien estos efectos no son motivo de preocupación y generalmente no requieren de atención médica, el agua sobreclorada puede provocar síntomas de mayor envergadura.

El exceso de cloro en el agua de piscina induce la emanación de pequeñas cantidades de vapor del agua, que al ser inhalado, puede desencadenar dolor de garganta, tos, asma y otros síntomas como sibilancias y opresión en el pecho.

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Es conveniente subrayar que estos efectos se han presentado sólo en caso de piscinas tratadas con niveles de cloro excesivos.

En este contexto, el Dr. David J. Leffell, profesor de dermatología en la Universidad de Yale, manifestó que el cloro es efectivo en la limpieza de piscinas aportando seguridad para sus usuarios, y más allá de ocasionalmente irritar los ojos o la piel, siempre y cuando el nivel de cloro se mantenga en los rangos recomendados, no debería generar efectos adversos para la salud.

Referencia: The Facts About Chlorine. Departament of Health New York State, https://goo.gl/5qShrx

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