En 1825, el matemático británico Benjamin Gompertz notó una extraña peculiaridad sobre el envejecimiento humano y la mortalidad: nuestro riesgo de morir aumenta exponencialmente a medida que envejecemos. Los científicos ahora se refieren a esto como la Ley de Mortalidad de Gompertz, y se ha mantenido en intacta desde que se documentó por primera vez hace casi 200 años.

De acuerdo a esta Ley, a los 50 años, por ejemplo, el riesgo de morir en el próximo año es más de tres veces mayor que a los 30 años. A medida que nos acercamos a los 60 y 70 años, nuestras probabilidades de morir se duplican cada 8 años.

Se considera un hecho ineludible de la vida: cuánto más viejos somos, mayor es la probabilidad de morir. Pero una reciente investigación sugiere que las tasas de mortalidad se estabilizan después de que cumplimos cierta edad, y afirma que no existe un límite para la esperanza de vida humana.

De acuerdo al estudio, el riesgo de morir se estabiliza al alcanzar los 105 años. Eso significa que una persona de 106 años tiene la misma probabilidad de vivir hasta 107 que un individuo de 112 años.

El estudio encontró que las tasas de mortalidad, que aumentan exponencialmente en la edad adulta, comienzan a desacelerarse después de los 80 años y parecen eventualmente estancarse, o incluso disminuir ligeramente, después de los 105 años. En ese punto, las probabilidades de morir en un año determinado son aproximadamente 50-50.

Investigaciones en animales de laboratorio, como moscas de la fruta y nematodos, muestran las llamadas mesetas de mortalidad, en las que sus posibilidades de morir ya no aumentan después de cierta edad. En el caso de los humanos, esta nivelación del riesgo de mortalidad ha sido difícil mostrar, debido en parte a la dificultad de obtener datos precisos sobre las personas mayores.

Para superar esta limitación, los investigadores recurrieron a los datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadísticas de Italia (ISTAT) entre el año 2009 hasta el 2015. Este único conjunto de datos contiene información recientemente recopilada y validada sobre las tasas de supervivencia individuales de todos los residentes italianos mayores de 105 años: un total de 3836 personas, de las cuales sólo 463 eran hombres.

Con base en los datos recopilados, los investigadores construyeron su modelo, vinculando la mortalidad por todas las causas con la edad. La curva resultante de hasta los 80 años estuvo en buen acuerdo con la ley de Gompertz, pero después de eso la probabilidad de mortalidad comenzó a disminuir y en 105 años había alcanzado un punto de nivelación.

Tanto en mujeres como en hombres, la posibilidad de morir a los 68 años fue de alrededor del 2 por ciento; a los 76 era de alrededor del 4 por ciento. A los 97, las probabilidades aumentaron a alrededor del 30 por ciento, y en 105 años la probabilidad de muerte llegó al 60 por ciento, pero se mantuvo estable más allá de eso.

Este análisis fue puramente estadístico y demográfico por naturaleza, por lo que los autores no proporcionaron ninguna explicación tangible o significativa para la nivelación del riesgo de mortalidad observada.

sin embargo, los autores piensan que la nivelación puede ocurrir porque las personas frágiles mueren gradualmente, dejando sólo a los más resistentes vivos. Muchos factores, incluidos los biológicos y genéticos, probablemente den cuenta de su resistencia, y la identificación de estos factores puede sugerir formas de aumentar la supervivencia en personas más jóvenes.

Referencia: The plateau of human mortality: Demography of longevity Pioneer. Science, 2018. https://doi.org/10.1126/science.aat3119