Los humanos siempre hemos ansiado significado. La religión, como la ciencia y el razonamiento lógico, nos proporcionan un marco o sistema integral para hacer interpretaciones significativas del mundo. En ocasiones, la religión y la ciencia están en conflicto; pero también pueden actuar en concierto, complementándose mutuamente para responder preguntas fundamentales.

Algunas personas satisfacen su deseo de encontrar significado a través de la religión, mientras que otras lo hacen a través de un razonamiento lógico, analítico o científico, y existe evidencia de que el coeficiente intelectual puede predecir a que grupo se pertenece.

Existe un importante número de investigaciones en las que se ha evidenciado una correlación negativa entre religiosidad e inteligencia, y se han propuesto tres explicaciones posibles de esta relación:

En primer lugar, las personas inteligentes son menos propensas a conformarse y, por lo tanto, es más probable que se resistan a aceptar lo que dicte un dogma religioso. En segundo lugar, las personas inteligentes tienden a adoptar un estilo de pensamiento analítico, en lugar de intuitivo, que ha demostrado socavar las creencias religiosas.

Y finalmente, la inteligencia también confiere varias funciones de religiosidad, como la autorregulación, el apego seguro y el control compensatorio, por lo que las personas inteligentes obtienen los beneficios de la religión sin tener que practicarla.

Adicionalmente, existe un aspecto que no debe ser ignorado cuando se discuten las propensiones a la religión: el tipo de personalidad.

De hecho, la apertura a la experiencia, uno de los cinco grandes rasgos que definen la personalidad, predice la propensión de un individuo a mostrar niveles más altos de curiosidad intelectual y sensibilidad estética, e impulsa actitudes inconformistas y rebeldes, las cuales se han correlacionado positivamente con el cociente intelectual.

Por esta razón, es factible esperar que los individuos de personalidad abierta estén menos interesados ​​en la religión. Su mente hambrienta les hace gravitar hacia explicaciones científicas o de hechos, y sensaciones artísticas, en lugar de dogmas religiosos.

Existe un conjunto de rasgos y actitudes psicológicas que se han descrito como el “síndrome conservador”. El término no pretende describir el conservadurismo como una enfermedad; más bien denota que una serie de rasgos y disposiciones asociados con el conservadurismo se correlacionan entre sí.

En este sentido, los hallazgos de un nuevo estudio sugieren que el conservadurismo social puede explicar el vínculo observado entre religiosidad e inteligencia, actuando como un factor aglutinante entre los dos.

Para su estudio, los investigadores analizaron los datos de 8.883 participantes de 33 países diferentes. La inteligencia fluida se evaluó mediante una prueba de serie numérica, que requirió que los participantes encontraran el número faltante en una secuencia.

En línea con investigaciones previas, los autores del estudio encontraron que las personas que obtuvieron una calificación más baja en la prueba de inteligencia tenían más probabilidades de ser religiosas.

El investigador Lazar Stankov, profesor de psicología de la Universidad de Sídney y coautor del estudio, se refirió a los resultados obtenidos comentando:

“Los conservadores sociales, incluidas las personas muy religiosas, tienden a tener una visión más restringida del mundo. Debido a su coeficiente de inteligencia, son más cerrados de mente y temen el cambio.”

Sin embargo, esta no es la última palabra. Los autores señalan que aunque el síndrome conservador parece estar asociado con menores cocientes intelectuales, su efecto puede no ser muy significativo.

Al respecto, el Dr. Jihyun Lee, afiliado a la Universidad de Nueva Gales del Sur y coautor del estudio, expresó: “Si bien las correlaciones negativas no pueden cuestionarse, algunos trabajos recientes indican que la fuerza de la relación, al menos en los países occidentales, es más débil de lo que se pensaba.”

Referencia: Conservative Syndrome and the understanding of negative correlations between religiosity and cognitive abilities. Personality and Individual Differences, 2018. https://doi.org/10.1016/j.paid.2018.04.016