De acuerdo a un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, la naturaleza del trabajo del personal aeronáutico propicia tasas más altas del riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer.

Los investigadores analizaron los datos de más de 5.300 empleados aeronáuticos, para cuantificar los riesgos de salud asociados con el trabajo. El ochenta por ciento de los asistentes de vuelo en el estudio eran mujeres.

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Entre las asistentes femeninas, la tasa de cáncer de mama fue casi un 50 por ciento mayor en comparación con las mujeres de la población general. Se observó una instancia más alta en mujeres con tres o más hijos.

Los investigadores encontraron una mayor prevalencia de varios tipos de cáncer, como melanoma, tiroides, útero y cuello uterino, entre otros. Además, este fue el primer estudio en revelar una tasa más alta de cánceres de piel no melanoma entre los asistentes de vuelo en comparación con la población general.

Una posible explicación de estas mayores tasas es que, dentro de su entorno de trabajo, los auxiliares de vuelo están expuestos a un gran número de carcinógenos conocidos y potenciales, o agentes cancerígenos.

Uno de esos carcinógenos es la radiación ionizante cósmica, que se eleva a mayor altura. Este tipo de radiación es particularmente perjudicial para el ADN y es una causa conocida de cáncer de mama y cáncer de piel no melanoma.

Estas cifras elevadas de cáncer se observaron a pesar de las indicaciones de comportamientos de buena salud, como los bajos niveles de tabaquismo y la obesidad registrados en este segmento laboral.

Las tasas de cáncer en los asistentes de vuelo masculinos fueron casi un 50 por ciento más altas para el melanoma y un 10 por ciento más altas para los cánceres de piel no melanoma, en comparación con los hombres del grupo de población general.

Los posibles riesgos de cáncer para los auxiliares de vuelo no se limitan a la radiación ionizante cósmica. Los miembros de la tripulación de cabina también están regularmente expuestos a más radiación UV que la población en general, lo que puede hacer que estos trabajadores sean más vulnerables a los cánceres de piel.

Además, algunos estudios han encontrado que las interrupciones del ritmo circadiano, como el jet-lag, podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de cáncer. Otra posible amenaza para la salud en los miembros de la tripulación de los vuelos es la exposición química.

Otros contaminantes químicos que se encuentran en la cabina pueden incluir fugas en el motor, pesticidas y retardadores de llama, que contienen compuestos que pueden actuar como disruptores hormonales y aumentar el riesgo de algunos cánceres.

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Los autores señalan que aunque los riesgos de cáncer para los viajeros frecuentes todavía no se han estudiado, no hay razón para sospechar que estas personas no presenten riesgos similares a los que enfrentan los empleados aeronáuticos.

Finalmente, estos hallazgos sugieren que se deben realizar esfuerzos adicionales para minimizar el riesgo de cáncer entre los auxiliares de vuelo, incluida la monitorización de la dosis de radiación y calendarios de trabajo diseñados para minimizar la exposición a la radiación y la alteración del ritmo circadiano.

Referencia: Cancer prevalence among flight attendants compared to the general population. Environmental Health, 2018. https://doi.org/10.1186/s12940-018-0396-8

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