El estudio demuestra que el reconocimiento social aumenta la testosterona en sangre, haciendo más probable una victoria en el futuro.

De acuerdo a los nuevos descubrimientos, cuando los hombres alcanzan posiciones de prestigio, se activan sus sistemas asociados a la recompensa a partir de un aumento en la secreción de testosterona. En particular, la investigación encontró que el reconocimiento social se traduce en cambios en la testosterona en los hombres.

El estudio fue llevado a cabo por Joey T. Cheng, Profesor Asistente de Psicología de la Universidad de Illinois, quien se encontraba fascinado por el llamado “efecto ganador” que se observa en machos de distintas especies, desde insectos, peces y hasta primates.

En particular, el “Efecto Ganador” hace referencia a que cuando algún animal gana alguna pelea o alguna competencia, aumentan las probabilidades de que vuelva a ganar en encuentros posteriores.

Esta realidad ha sido del conocimiento de los biólogos desde hace mucho tiempo, por lo que han batallado para entender como las victorias previas ayudan a los individuos a ganar de nuevo.

Para entender esto, Cheng expone que es necesario aludir a la fisiología oculta de los organismos; es decir, se ha observado que las victorias aumentan la secreción de testosterona, lo que favorece su capacidad de competir, su persistencia y la confianza en sí mismo, lo que índice en las probabilidades de ganar en el futuro.

No obstante, esto no había sido estudiado en los seres humanos; por lo tanto, escogieron como muestra una comunidad de marcha de la Universidad, pues se trata de un contexto social en el que el talento, la experiencia y la habilidad musical son habilidades importantes para el rango social que se obtiene.

En este sentido, un equipo de investigadores, liderados por Cheng, examinaron los cambios en los niveles de testosterona por dos meses en los 177 miembros de la banda de marcha, luego de haber sido encuestados respecto a quienes, en su opinión, eran los más exitosos, hábiles o respetados en ese grupo social en particular.

Tras hacer esto, se descubrió que los hombres que fueron clasificados como los mejores miembros, en atención a las características antes mencionados, mostraban un aumento en el perfil de testosterona.

Por su parte, los hombres que obtuvieron un bajo prestigio, experimentaron una disminución en su testosterona; para lograr esto, se controlaron los efectos potenciales relacionados a la dominación, la popularidad y las dinámicas particulares de las redes de amistad. Sobre esto, plantea Cheng:

“Nuestras experiencias sociales, como las experiencias de ganar, en una variedad de contextos diferentes que nos hacen sentir respetados, admirados y orgulloso, tienen efectos de largo alcance en nuestra Psicología y Biología. Los efectos de este tipo de experiencias implican cambios significativos en nuestra motivación, moral y éxito futuro”.

Para los investigadores, resultó fascinante ver que una buena parte de lo que sucede en las dinámicas sociales humanas, es realmente similar a lo que ocurre con otras especies animales. No obstante, estos efectos solo fueron observados en hombres, pues el estado de las mujeres parecía no tener relación con su prestigio social.

Por lo tanto, queda en evidencia que se requiere de más investigaciones para entender las competencias femeninas por prestigio social, junto a los correlatos fisiológicos que subyacen a las competiciones en las que se involucran las mujeres.

Referencia: Prestige in a large-scale social group predicts longitudinal changes in testosterone. https://doi.org/10.1037/pspi0000126