La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la cual el páncreas de un individuo no produce insulina, una hormona que es crucial para regular los niveles de azúcar en la sangre. En la actualidad, aquellos con esta afección tienen que inyectarse con insulina entre dos y cuatro veces al día.

Las personas con diabetes tipo 2, en la que la producción de insulina es insuficiente o el cuerpo no responde a la hormona como debería, también necesitan inyecciones de insulina.

Por décadas, las personas que viven con diabetes han dependido de las inyecciones de insulina para controlar su enfermedad, un procedimiento que para muchos resulta doloroso y muy desagradable. Sin embargo, un promisorio panorama podría concretarse y hacer que las molestas inyecciones sean cosa del pasado.

Investigadores de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Harvard (SEAS) han desarrollado un método de administración de insulina vía oral, la cual podría transformar drásticamente la forma en que los diabéticos controlan sus niveles de azúcar en la sangre.

Durante mucho tiempo, los médicos han estado considerando cómo hacer que la dosis de insulina sea más fácil y placentera, siendo la solución más obvia que la insulina fuera administrada en forma de tableta.

Sin embargo, materializar esta aspiración ha sido una tarea esquiva porque la hormona basada en proteínas no sobrevive al ambiente ácido del estómago y es difícil de absorber por el intestino.

Pero los investigadores informan haber encontrado una manera en que se puede administrar insulina por vía oral. La clave del nuevo enfoque es llevar insulina en un líquido iónico compuesto de colina y ácido geranico, que luego se coloca dentro de una cápsula con un recubrimiento entérico resistente a los ácidos estomacales.

La formulación es biocompatible, fácil de fabricar y puede almacenarse hasta dos meses a temperatura ambiente sin degradarse, lo que es más que algunos productos de insulina inyectables actualmente en el mercado.

Al encapsular la formulación líquida de insulina-iónica en un recubrimiento entérico, el equipo superó el primer obstáculo, resistiendo la descomposición de los ácidos gástricos. Este recubrimiento de polímero se disuelve cuando alcanza un entorno más alcalino en el intestino delgado, donde se libera el líquido iónico que transporta la insulina.

Los investigadores explican que cuando una molécula de proteína como la insulina ingresa al intestino, hay muchas enzimas cuya función es degradar las proteínas en aminoácidos más pequeños; sin embargo, la insulina iónica permanece estable.

La formulación de ácido colina-geranico también demostró ser capaz de superar dos barreras finales: traspasar la capa de moco que recubre el intestino y las uniones celulares estrechas de la pared del intestino, a través de las cuales moléculas grandes como la insulina no pueden pasar fácilmente.

Los científicos probaron este enfoque en ratas. Resultó que el nivel de glucosa de los animales podría reducirse significativamente con la hormona administrada por vía oral. Este efecto duró hasta doce horas, incluso más que la insulina inyectada por vía subcutánea.

Los investigadores ahora están trabajando para perfeccionar aún más su formulación química y obtener aprobación para realizar ensayos clínicos con humanos. Si la tableta de insulina demuestra ser segura y eficiente en este paso final, millones de diabéticos podrían ahorrarse las inyecciones en el futuro.

Referencia: Ionic liquids for oral insulin delivery. PNAS, 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1722338115