Si bien los factores ambientales como la educación y el estrés influyen profundamente, es sabido que la inteligencia es altamente heredable. Sin embargo, los genetistas sólo han sido capaces de identificar un puñado de genes asociados con este rasgo, hasta ahora.

Un equipo internacional de investigadores realizó un estudio de asociación genética a gran escala y descubrió 190 nuevos loci genómicos y 939 nuevos genes vinculados con la inteligencia, ampliando significativamente nuestra comprensión de las bases genéticas de la función cognitiva.

La investigación se basó en un trabajo previo realizado el año pasado. En ese momento los investigadores identificaron 40 genes nuevos vinculados a la inteligencia, por lo que los hallazgos de este estudio representan un gran avance en la comprensión de las bases genéticas que subyacen a la inteligencia.

Los nuevos hallazgos provienen de un estudio de asociación de genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés) de casi 270.000 personas de 14 cohortes independientes de ascendencia europea.

Todas estas personas participaron en pruebas neurocognitivas que midieron su inteligencia, y cuando los investigadores contrastaron sus puntajes con variaciones en el ADN, llamados polimorfismos de un sólo nucleótido (SNP), fue posible observar  qué mutaciones estaban asociadas con la inteligencia.

De más de 9 millones de mutaciones detectadas, el equipo de investigadores identificó 205 regiones en el código de ADN vinculado con la inteligencia, de las cuales sólo 15 se habían aislado anteriormente, y 1.016 genes específicos, 77 de los cuales ya habían sido descubiertos.

Según el equipo, los genes que producen la inteligencia también buscan conferir un efecto protector a la salud cognitiva general. El análisis encontró una correlación negativa con la enfermedad de Alzheimer, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y la esquizofrenia.

Sin embargo, los genes de inteligencia se correlacionaron con un mayor número de casos de autismo y también con la longevidad, lo que sugiere que ser inteligente puede ser una espada de doble filo. Las personas inteligentes parecen vivir más tiempo, pero muchos de los genes detrás de la brillantez también pueden llevar al autismo, la ansiedad y la depresión.

La genetista Danielle Posthuma, afiliada al Centro de Neurogenómica e Investigación Cognitiva de la Universidad Vrije en Amsterdam y autora principal del estudio, comentó:

“Nuestros resultados indican una superposición en los procesos genéticos que intervienen en el funcionamiento cognitivo y en los rasgos neurológicos y psiquiátricos, y proporcionan pruebas sugestivas de asociaciones causales que pueden impulsar estas correlaciones.”

Para el estudio, los investigadores utilizaron un nuevo método estadístico llamado MAGMA, a fin de buscar rápidamente datos genéticos para identificar tipos específicos de células y tejidos donde se expresaron los genes.

Muchos genes para la inteligencia se expresaron en las “neuronas espinosas medianas” que son parte de los ganglios basales, grupos de neuronas profundas en el cerebro involucradas en el aprendizaje, la cognición y la emoción. Los investigadores también identificaron muchos objetivos potenciales para desarrollar nuevas drogas farmacéuticas.

Los autores del estudio señalan que si se pueden comprender los mecanismos a nivel celular, también puede buscar candidatos para la medicación. Lo mismo es cierto para los genes de la inteligencia, lo que podría ofrecer pistas sobre nuevas formas de proteger contra el Alzheimer y otros trastornos.

Referencia: Genome-wide association meta-analysis in 269,867 individuals identifies new genetic and functional links to intelligence. Nature Genetics, 2018. https://doi.org/10.1038/s41588-018-0152-6