Hoy en día la automatización está en cualquier ámbito donde nos encontremos, he allí el punto fuerte y el más notorio de la tecnología, permitir realizar tareas tan sencillas y repetitivas que son el componente principal de la automatización. Algo tan importante y a la vez tan delicado.

La tecnología se encuentra implementada a plenitud en las grandes compañías, ya sea para autorizar accesos mediante el escaneo de tarjetas y lectores retina –al mejor estilo de Matrix, sin embargo, es allí donde se debe tener cuidado con los sistemas que usamos, pues aunque sean automatizados, no quiere decir que sean perfectos, ya que en cualquier herramiente siempre existe un margen de error.

Y aquí es donde se centra esta historia, pues el empleado llamado Ibrahim Diallo, un programador fue despedido por nada más y nada menos que por el algoritmo de inteligencia artifcial implementado en el software de gestión de personal de la empresa.

¿Increíble, no?

Pues si, así como lees, pero lo peor de todo es que Diallo ni había notado que había sido despedido,aunque varias señales le estaban asomando esta teoría como el sistema de entrada que no le daba el acceso a la empresa -algo que ya había pasado otras veces- o que no podía ingresar a su computadora y para colmo, el usuario que aparecía en sus proyectos estaba en gris, y es que todo esto tenía una única razón: Ibrahim estaba despedido.

Pero lo más impresionante es cómo el sistema dedujo que Diallo ya “no formaba” parte de la empresa, pues este software no alteró ningún dato, sino por el contrario, funcionó tal cuál se había programado.

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Resulta que una de las tareas del jefe directo de Ibrahim, era comprobar que éste estaba desempeñandose en su cargo, ya que el mismo era por un tiempo definido, sin embargo, su jefe no realizó dicha comprobación, tal vez, por el hecho de que había sido despedido y solo se encontraba realizando ciertas tareas desde su casa mientras llegaba el nuevo jefe del departamento.

Como es natural, el sistema, al no encontrarse con la verificación de que Diallo estuviese realizando sus actividades, procedió a continuar con su tarea, que era bloquear todos los accesos del ex- trabajador, tanto a nivel de acceso físico, bloqueando su tarjeta de ingreso, como a nivel de sistema, impidiendo que el mismo pudiese ingresar a su computador.

Como solución a este “inconveniente”, Diallo fue contratado nuevamente por la empresa, ya que su desempeño era muy bueno y le tuvieron que realizar todo el papeleo nuevamente, creándole otro usuario de acceso y cambiando su código de entrada para que pudiese acceder a la oficina sin mayores inconvenientes.

Sin lugar a dudas no podemos echarle la culpa al algoritmo pues actuó de la manera que fue diseñado, pero esto nos enseña que si bien la automatización nos simplifica la vida, nosotros también debemos cumplir con nuestra parte para evitar este tipo de fallas humanas.

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