En el año 1909 el paleontólogo estadounidense Charles Doolittle Walcott descubrió en el yacimiento de fósiles Burgess Shale de Columbia Británica en Canadá, los restos de una criatura marina que fue nombrada Waptia fieldensisen. Sin embargo, a pesar de que los científicos han estudiado diferentes aspectos de este ejemplar durante el siglo pasado, no se cuenta con una descripción formal del espécimen, hasta ahora.

Más de un siglo después de su descubrimiento, un equipo internacional de investigadores presentó una descripción científica en profundidad de W. fieldensisen, una extraña criatura marina del tamaño de un pulgar, que se distingue por tener ojos grandes, un “bigote” y paletas con flecos para deslizarse a través del océano durante el período Cámbrico, hace unos 508 millones años.

Para realizar la investigación, el equipo examinó más de 1.800 especímenes de W. fieldensis, analizando imágenes magnificadas del cerebro, apéndices y ojos fosilizados de la especie. Como una ventaja adicional, el análisis también mostró cómo estos ejemplares jugaron un papel clave en la evolución de los artrópodos, el mayor filo de los animales vivos en la actualidad, en el que se incluyen invertebrados como insectos, arañas y langostas.

El investigador Jean Vannier, afiliado al Centro Nacional Francés de Investigación Científica y uno de los autores de la investigación, expresó:

“Creemos que Waptia fieldensisen era un nadador capaz. Con la ayuda de todos sus órganos sensores, la criatura habría cazado activamente a sus presas, atrapándolas entre sus elaborados y espinosos apéndices. Desafortunadamente, nos faltan contenidos intestinales reales para descubrir su dieta exacta.”

El antiguo depredador marino parecido al camarón era un nadador de primera clase. Mientras aceleraba a través del agua, probablemente utilizaba sus extremidades espinosas delanteras para capturar y destripar a sus presas. Cuando la pequeña criatura tomaba un descanso, es posible que usara estas extremidades para aferrarse a otras estructuras, como las esponjas.

En su lado inferior, la criatura lucía paletas con flecos conocidas como lamelas, las cuales les ayudaban a nadar, y en su parte trasera presentaba una cola similar a un camarón.

La criatura que Walcott llamó “uno de los crustáceos más bellos y elegantes de Burgess Shale”, se distinguía por tener una capa superior en forma de silla de montar, o caparazón; también tenía ojos acechados, un par de largas antenas que formaban una especie de bigote y apéndices masticatorios conocidos como mandíbulas.

W. fieldensis es el primer artrópodo del periodo Cámbrico en tener mandíbulas con palpos preservados, apéndices que generalmente ayudan con el tacto y el gusto; adicionalmente, tenía otro apéndice bucal conocido como maxilosis que están presentes en otras mandíbulas.

Pero, sorprendentemente, no tenía un apéndice entre sus antenas y mandíbulas, una condición que se ve sólo en mandíbulas terrestres como en el ciempiés, lo que contrasta de otras mandíbulas de ejemplares marinos, como los crustáceos, que tienen un segundo par de antenas en este lugar.

Hasta ahora se ha asumido que la pérdida del segundo par de antenas estaba relacionada con la modificación de la cabeza durante la adaptación a la vida en tierra; pero Waptia y sus familiares están desafiando esta visión y ha llevado a investigadores a reflexionar sobre la evolución de la cabeza de artrópodos.

Referencia: Waptia fieldensis Walcott, a mandibulate arthropod from the middle Cambrian Burgess Shale. The Royal Society Open Science, 2018. https://doi.org/10.1098/rsos.172206

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