Después de lo acontecido con Facebook y Cambridge Analytica, las personas creemos que lo peor que nos puede pasar es que nuestros datos terminen expuestos para que cualquiera los use, pero la verdad es que con esta plataforma incluso podríamos ser víctimas de otro tipo de robo.

A continuación, veremos cómo los hackers usan Facebook para hacer de las suyas y cuáles de nuestros datos y dispositivos están en riesgo.

Malvertising

Se trata de una técnica que usan los hackers para, a través de un anuncio falso, llevar a los usuarios a webs con contenido malicioso o a descargar un malware en su navegador o computador en general.

Aunque Facebook ha tomado cartas en el asunto y ha podido frenar la propagación de anuncios maliciosos, no debemos descartar que algunas personas logren sortear las prohibiciones e inserten una URL que termine por robar nuestros datos de acceso a Facebook, o lo que es peor, instalen un programa que extraiga nuestros datos bancarios y más.

Hackeo mediante la Ingeniería Social

La ingeniería social es aquella que se emplea para tratar de influir en la conducta social de las personas. Respecto a esto, los hacks utilizan esta ciencia para atraer la atención de las posibles víctimas y lograr sus objetivos.

Por ejemplo, usan nuestros datos de Facebook para personalizar correos electrónicos y, al ver que usan datos familiares para nosotros, podríamos creer en su estafa. Lo anterior se usa ampliamente en spear phishing.

Si tenemos nuestro Facebook muy privado, los hacks nos envían solicitudes de amistad para poder llegar a nuestra información y así diseñar mensajes de correos más creíbles.

Enlaces de Facebook Messenger

Es uno de los métodos más comunes con los que se consiguen más estafas. A través de Facebook Messenger se han enviado una enorme cantidad de enlaces que comprometen nuestros datos. Algunos envían mensajes masivos a nuestros Amigos con el mismo malware o contenido sensible, otros instalan virus en el navegador y hasta roban nuestras criptomonedas, como el malware Facexworm.

Antes de hacer clic a un enlace que ha enviado un amigo (a veces acompañado de un mensaje amistoso) pregúntale primero si ha sido él quien lo ha enviado. Si recibes un enlace de una persona que apenas conoces y te asegura que sí ha enviado una URL, lo mejor será prevenir y no hacer clic.

Aplicaciones y formularios extraños

myPersonality y otras pruebas realizadas por la aplicación de la cual Cambridge Analytica tomó los datos de más de 50 millones de personas, es una muestra de cómo los hacks ven nuestros datos como una mina de oro y hacen lo que sea para obtenerlos. Y aunque no es la primara app que toma datos personales (muchas lo hacen), datos que nosotros mismos exponemos en Facebook, algunos lo hacen con fines maliciosos, como robar nuestras credenciales de acceso y más.

Lo más prudente es no rellenar ningún formulario donde se interesen demasiado en conocer nuestros gustos o manera de pensar, de hecho, lo mejor será no usar este tipo de aplicaciones que además para poder acceder a ella necesitan permisos hasta para publicar un Estado en tu nombre. Además, al hacer esto pudríamos permitir que un software malicioso se instale en el ordenador.

A través de actualizaciones de estados en cuentas personales o fanpages

Lo más común entre los estafadores que promueven elementos maliciosos a través de su ‘muro’ es disfrazarlos de oportunidades para obtener ingresos. Muchos invitan a hacer clic en un enlace para registrarse en una actividad que promete hacernos ganar cierta cantidad de dólares diarios o semanales. Otros optan por utilizar la sensibilidad de las personas para instalar virus en sus ordenadores, les invitan a participar en convocatorias humanitarias, pero solo se trata de una estafa.

Antes de hacer clic en un enlace sospechoso, lo mejor es investigar en Google al respecto. Si no te da buena espina, si todo parece muy perfecto para ser cierto entonces duda y recházalo.

Conociendo las formas en los que los hacks usan Facebook para sacar provecho, debemos estar atentas a ellas y tratar, por todos los medios, de no caer en su juego.