El Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) ha desarrollado un sistema que permite controlar robots de forma intuitiva con ondas cerebrales y con los gestos de las manos.

Este sistema forma parte de un trabajo anterior de la institución basado en actividades simples de elección binaria, sin embargo, ahora el alcance es mayor y se extiende a tareas de elección múltiple, lo que abre nuevas posibilidades para manipular equipos robóticos con solo mover los dedos.

En este sentido, los investigadores del MIT lograron crear un sistema que monitorea la actividad del cerebro humano y detecta si una persona nota un error cuando un robot ejecuta una tarea en tiempo real. Esto se logra a través de una interfaz que mide la actividad muscular, permitiendo a una persona mover sus manos para seleccionar la opción adecuada para que el robot la ejecute.

A través de un comunicado del MIT, Daniela Rus, directora del CSAIL, dijo con respecto a esta tecnología:

Este trabajo, que combina la retroalimentación de EEG (Electroencefalograma) y EMG (Electromiografía), permite interacciones naturales entre humanos y robots para un conjunto más amplio de aplicaciones de lo que hemos podido hacer antes de utilizar sólo información del EEG (…) Al incluir retroalimentación muscular, podemos usar gestos para ordenar al robot espacialmente, con muchos más matices y especificidad.

Por su parte, el autor principal del estudio, Joseph DelPreto, dijo que esta tecnología es importante debido a que, a diferencia del control de robots tradicional, los usuarios no necesitan pensar en cómo debería hacerlo la máquina, es decir, el robot se adapta a la persona. DelPreto considera que este tipo de comunicación es mucho más sencilla que la comunicación con otra persona.

Finalmente, los investigadores afirmaron que las principales aplicaciones de esta tecnología radican en una mejor administración de máquinas robóticas en el futuro, sin embargo, también podría ser aprovechada por personas mayores o trabajadores con trastornos de lenguaje o problemas de movilidad.