De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud más de 400 millones de personas en todo el mundo sufren de diabetes. Para quienes padecen la enfermedad, controlar el nivel de azúcar en la sangre es un aspecto vital para sobrellevar la condición.

En las personas con diabetes mellitus, la interacción de la hormona de insulina con las células de los tejidos del cuerpo humano se altera, induciendo a un aumento persistente en el nivel de glucosa en la sangre conocido como hiperglucemia. Por lo tanto, estas personas regulan el nivel de glucosa inyectándose insulina o tomando medicamentos que mejoran la secreción de la hormona.

El momento de alimentarse resulta especialmente agotador, ya que estas personas deben estimar la cantidad de azúcar consumida y programar una dosis apropiada de insulina. A fin de ofrecer una mejor alternativa, científicos del Instituto Federal de Tecnología de Suiza han creado una tecnología que en el futuro podría reemplazar las inyecciones regulares de insulina.

Los investigadores desarrollaron un implante equipado con un receptor capaz de detectar cuando la cafeína está presente y en consecuencia, estimular la producción de insulina.

El nuevo implante consiste en un conjunto de cápsulas de gel en cuyo interior contienen células especialmente preparadas, basadas en tejido renal humano. Las células en cápsulas estimulan la producción de la hormona peptídica GLP-1; normalmente esta sustancia se libera en el intestino después de comer e influye en el trabajo de muchos órganos y sistemas; una de sus funciones es fomentar la secreción de insulina por las células pancreáticas.

Las células productoras de GLP-1 están equipadas con el sistema C-STAR, reguladores avanzados que reconocen la presencia de cafeína. El sistema se basa en un anticuerpo monocatenario, que se dimeriza en presencia de cafeína.

Básicamente, en presencia de una dosis fisiológicamente significativa de cafeína, las células modificadas comienzan a liberar GLP-1, lo que hace que el páncreas produzca insulina activamente.

Los investigadores probaron el sistema C-STAR con 26 bebidas diferentes. Las células no reaccionaron al batido de frutas o chocolate, ni al té de hierbas, pero se activaron en presencia de bebidas que contenían cafeína: gaseosas de cola, café y té negro.

Posteriormente, el efecto del implante se probó en diez ratones, propensos a desarrollar diabetes. Los investigadores comprobaron que pequeñas dosis de café normalizaron el nivel de glucosa en la sangre de los animales durante dos semanas.

A pesar de los promisorios resultados, el implante no estará en el mercado en el corto plazo; los investigadores creen que podría pasar una década antes de que se realicen las pruebas necesarias para demostrar que el enfoque es seguro y efectivo. Pero si funciona, podría reemplazar las inyecciones regulares que requieren muchos diabéticos.

Referencia: Caffeine-inducible gene switches controlling experimental diabetes. Nature Communications, 2018. http://dx.doi.org/10.1038/s41467-018-04744-1

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