En los afluentes fluviales de todo el mundo se ha detectado la presencia de muchas drogas ilícitas y sus productos de descomposición, debido principalmente a dos razones: el enorme uso de estas sustancias y la ineficiencia con que las se eliminan de las aguas residuales en las plantas de tratamiento.

El destino ambiental y los efectos ecológicos de las drogas ilícitas en ríos, mares y lagos no se conocen bien. Sin embargo, a pesar de las muy bajas concentraciones de estas sustancias en las aguas superficiales, los primeros estudios mostraron efectos tóxicos para los organismos acuáticos.

En este sentido, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Nápoles Federico II y la Universidad de Salerno, en Italia, encontró que la anguilas, una especie en peligro crítico, expuestas a bajos niveles de cocaína en el agua se vuelven hiperactivas y sufren daños musculares; como resultado, pueden tener dificultades para completar sus migraciones reproductivas.

Las anguilas europeas tienen complejos patrones de vida; pasan de 15 a 20 años en agua dulce en las vías fluviales del continente europeo antes de cruzar el océano Atlántico para desovar en el Mar de los Sargazos, justo al este del Caribe y el litoral oriental de los Estados Unidos.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera críticamente amenazada a la población silvestre de esta especie debido a represas y otros cambios en las vías navegables que bloquean sus migraciones, la sobrepesca y diferentes tipos de contaminación del agua.

De acuerdo a los investigadores, las anguilas son vulnerables a trazas de concentraciones de cocaína, particularmente en las primeras etapas de sus vidas.

En un esfuerzo por determinar los efectos que la contaminación del agua por drogas ilícitas produce en estos ejemplares, el equipo de investigadores mantuvo 150 anguilas en tanques, de los cuales algunos contenían un bajo nivel de cocaína, 20 nanogramos por litro, mientras que el resto sólo contenía agua corriente. Las anguilas se mantuvieron en estos tanques durante 50 días.

Los investigadores observaron que las anguilas expuestas a la cocaína eran hiperactivas, nadando notablemente más rápido que las anguilas de control.

Después de que el experimento finalizó, las anguilas fueron sacrificadas y analizadas. Los investigadores encontraron que el músculo esquelético que alimenta su natación estaba lesionado. Adicionalmente, descubrieron que la droga se acumuló en el cerebro, las branquias, la piel y otros tejidos.

Los otros músculos estaban hinchados y algunas de las fibras musculares estaban rotas. Este daño se pudo evidenciar aún si los animales pasaban un periodo de recuperación de 3 a 10 días en agua libre de cocaína.

Los autores señalan que hasta ahora no es posible determinar las posibles consecuencias que puede tener en las anguilas la exposición a estas sustancias, pero claramente podrían influir en la supervivencia y en su estado de salud; pero además de las anguilas, otras especies podrían experimentar cambios corporales similares cuando se exponen a trazas de cocaína en el agua.

Referencia: Effects of environmental cocaine concentrations on the skeletal muscle of the European eel (Anguilla anguilla). Science of The Total Environment, 2018. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2018.05.357