Se recomienda variar la forma de comer para no perder la satisfacción

Cuando compramos algo que disfrutamos, creemos que esto nos va a hacer felices por siempre; esta es la situación: compramos una botella de alguna deliciosa bebida y, si bien en un primer momento la sensación placentera es casi abrumadora, rápidamente nos habituamos al sabor y esa sensación se difumina.

Lo mismo sucede cuando compramos algún objeto, como un celular de última generación; primero pensamos que esto nos hará felices por siempre, pero un tiempo después, es solo un objeto mas. Esta sensación de saciación se conoce como adaptación hedónica y se produce ante todo lo que nos hace extremadamente felices.

Esto nos ocurre con casi todas las cosas; tomemos un minuto para mirar a nuestro alrededor y pensar en las cosas que inicialmente nos causaron placer y ahora damos por sentado. Sería genial para todos recuperar parte de ese disfrute inicial. Pues, en una serie de estudios realizados recientemente, se determinó que para recuperar esta sensación de disfrute, es recomendable aprender a hacer las cosas de formas no convencionales.

En uno de estos estudios, se le solicitó a las personas que comiesen palomitas de maíz; a la mitad se les instruyó que las comiesen de forma normal, una por una, mientras que a los demás se les dijo que debían comerlas con palillos chinos.

Tras esto, se descubrió que las personas que las comían con palillos chinos lograban un mayor disfrute que los demás, a pesar de que todos habían llevado el mismo ritmo al comer. Esto se debe a que cuando las cosas nos parecen nuevas, les prestamos más atención, en especial cuando son cosas más agradables, generando mayores cuotas de disfrute.

Por este motivo, las personas buscan variedad en lo que consumen. Es un círculo vicioso: compramos algo y lo usamos con satisfacción hasta que se vuelve familiar y mundano para nosotros; luego compramos algo mas y pensamos que eso si nos hará felices.

No obstante, esa serie de reemplazos implican gastos constantes, y, en temas tales como una casa o la relación de pareja, esta opción de buscar reemplazo suele ser demasiado extrema como para resolver el tema de la familiaridad.

La buena noticia es que la investigación propone sugerencias más factibles para satisfacer estas necesidades, por ejemplo, en lugar de reemplazar las cosas cuando nos hartamos de ellas, la idea es consumirlas o interactuar con estas de formas poco convencionales.

Por ejemplo, en otro experimento, se trabajó con 300 personas a quienes se les dio agua de beber. En primer lugar, se les solicitó que descubriesen forma innovadoras para hacerlo, lo que generó respuestas tales como beber de una copa de Martini o en una taza de viaje, hasta lamerlo como un gato.

Posteriormente, se les indicó que tomasen cinco sorbos de agua y midieran su cantidad de disfrute luego de esto. Un tercio de los participantes lo hizo de formas convencionales, otro tercio bebió alternadamente de formas no convencionales y tradicionales, mientras que el grupo restante bebió el agua de forma no convencional en todos los sorbos.

De esta manera, se descubrió que las personas que tomaban agua de formas no convencionales, lograban disfrutar más de la bebida que los demás, lo que se mantenía con el tiempo; en contraparte con los que tomaron de forma tradicional no reportaron grandes niveles de satisfacción.

Viendo esto, es posible afirmar que no hay límites para presentar la novedad, lo que puede ser aprovechado por los negocios para aumentar su atractivo. Por ejemplo, cuando las personas consumen pizza en un restaurante, suelen hacerlo siempre de la misma forma, por lo que normalmente disfrutan menos de la última rebanada por los efectos de la saciedad.

En este sentido, las pizzerías pudiesen invitar a los clientes a comer cada rebanada de una manera distinta, con las manos, con cubiertos, con los ojos vendados, con palillos chinos o como sea, la idea es ofrecer variedad para evitar la saciedad.

En conclusión, la mejor forma de sazonar la vida es con la diversidad, no solo en lo que hacemos, sino en cómo lo hacemos; así que la próxima vez que se sienta hastiado de comer la misma sopa, inténtelo con un popote, o coma sus palomitas de maíz con unos palillos chinos, para disfrutar aun mas su sabor.

Referencia: Unconventional Consumption Methods and Enjoyment of Things Consumed: Recapturing the “First Time” Experience. http://acrwebsite.org/volumes/1024500/volumes/v45/NA-45