Google considera que es posible predecir la muerte de un paciente en un hospital, luego de que sus investigadores han desarrollado una tecnología basada en Inteligencia Artificial (IA) que ha demostrado efectividad en este sentido.

La investigación, publicada en la revista Nature, revela que la IA fue alimentada con datos electrónicos de registros de salud con el fin de mejorar la precisión de los resultados al predecir el fallecimiento de un paciente.

En las pruebas, realizadas en dos hospitales de Estados Unidos, se demostró que los algoritmos de Google podían predecir la duración de la estadía y el tiempo en el que se daría de alta el paciente, pero también podría predecir su muerte.

La red neuronal que describe el estudio emplea una gran cantidad de datos para realizar las predicciones, incluyendo el historial médico y los signos vitales. La IA incluso utiliza datos de notas manuscritas, comentarios y garabatos en informes médicos antiguos de los pacientes, realizando cálculos en tiempo récord, según los investigadores.

Más allá de conocer cuándo morirá un paciente, los investigadores de Google consideran que esta tecnología podría funcionar para encontrar nuevas maneras de priorizar la atención al paciente en los hospitales, ajustar los métodos de tratamiento y detectar emergencias médicas antes de que estas ocurran. Asimismo, el sistema permitiría liberar un poco de la carga que tienen los médicos, quienes no tendrían necesidad de procesar los datos de los pacientes.

A pesar de que actualmente existen tecnologías basadas en IA que permiten detectar enfermedades graves como el cáncer de piel o de pulmón, lo cierto es que Google ha pretendido ir más allá, cargando una data masiva de datos de salud en su sistema en un modelo predictivo controlado por la compañía, algo que no es del todo tentador, porque siguen estando centralizados los datos como en los sistemas de atención médica gubernamentales.

Dejar estos datos en manos de una de las mayores corporaciones privadas del mundo podría dejar en manos de Google una parte importante de la industria de la salud, convirtiendo en un monopolio este tipo de asistencia. De hecho, en el Reino Unido, una de las subsidiarias de Alphabet, DeepMind Heatlh, fue acusada la semana pasada de infringir las leyes del país por recopilar datos de pacientes sin su consentimiento en 2017.

La transparencia de estas compañías sigue siendo la principal preocupación, por ello, sin una regulación apropiada en Estados Unidos que estimule la transparencia de las empresas privadas que pretenden manejar estos datos, dudosamente la IA tendrá un impacto positivo en la sociedad, mucho menos con un tema tan delicado como lo es la salud de las personas.