Un nuevo estudio profundiza más en la misteriosa conexión entre nuestra dieta, las bacterias intestinales y el estado de ánimo. La investigación encontró que los ratones que recibieron una dieta alta en grasas, mostraron un mayor comportamiento depresivo hasta que los antibióticos que alteran el microbioma le devolvieron su comportamiento normal.

Se sabe desde hace tiempo que las personas que padecen diabetes tipo 2 u obesidad, parecen estar abatidas por la depresión y la ansiedad en mayor proporción que el resto de la población.

Si bien esto puede parecer una correlación obvia, en donde los efectos psicológicos simplemente son una consecuencia de la enfermedad, algunos investigadores están comenzando a sugerir que en realidad hay factores hasta ahora ignorados.

Trabajos previos del mismo equipo encontraron que la ansiedad o los comportamientos relacionados con el estrés en ratones, se pueden modular a través de cambios en el microbioma intestinal.

En esta nueva investigación, el equipo de científicos se propuso examinar cómo una dieta alta en grasas influye en el estado de ánimo, y posteriormente cómo esos cambios de humor pueden interrumpirse a través de alteraciones del microbioma.

Inicialmente, el estudio mostró que los ratones con una dieta alta en grasas mostraron ciertamente más signos clínicos de depresión y ansiedad, en comparación con los animales alimentados con una dieta normal.

Pero lo más interesante fue la observación de que cuando a los ratones en la dieta alta en grasas se les administraban antibióticos, sus comportamientos volvían a la normalidad.

A los ratones alimentados con una dieta alta en grasas se les administró dos antibióticos: vancomicina, para destruir las bacterias intestinales gram positivas y metronidazol, que mata a los anaerobios.

Los antibióticos parecían revertir cualquier comportamiento negativo inducido por la dieta, pero además mejoraron la señalización de la insulina en el cerebro, la cual se vio alterada por la dieta alta en grasas.

Para confirmar que estos cambios fueron modulados a través del microbioma, los investigadores transfirieron las bacterias intestinales de los ratones experimentales a un tipo de ratón diseñado para no tener bacterias intestinales propias. En todos los casos, los animales con las bacterias intestinales trasplantadas mostraron un comportamiento tal como el observado en los ratones donantes.

Los investigadores no se han enfocado específicamente en qué bacteria podría estar causando los cambios neuroquímicos, o qué mecanismo puede estar generando los efectos; pero es un interesante comienzo y otra evidencia sólida de que las bacterias en nuestro intestino tiene un efecto más profundo en nuestro bienestar de lo que nunca nos habíamos imaginado.

Referencia: Gut microbiota modulate neurobehavior through changes in brain insulin sensitivity and metabolism. Molecular Psychiatry, 2018. http://dx.doi.org/10.1038/s41380-018-0086-5

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