La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la adicción a los videojuegos como trastorno adictivo y lo incluirá en la próxima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11), documento que estuvo 28 años sin actualizar. La resolución entrará en vigor el 1 de enero de 2022 y será presentada en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2019.

Se trata de la concreción de un polémico borrador que ya incluía la propuesta del videojuego patológico, según se definió en la Estrategia Nacional sobre adicciones 2017-2024: “adicciones sin sustancia o comportamentales, haciendo especial énfasis en los juegos de apuesta (presencial y online), así como  los videojuegos y otras adicciones a través de nuevas tecnologías”.

Como trastorno patológico, la adicción a los videojuegos es un patrón de comportamiento “continuo y recurrente” que está vinculado a tres condiciones negativas provocadas por el mal uso de este tipo de juegos. Para comenzar, la inexistencia de control de la conducta de juego con respecto al inicio, frecuencia, intensidad, duración, finalización y contexto en el que se juega. Luego, por el intercambio de prioridades fundamentales frente a los juegos, es decir, que la persona anteponga jugar sobre actividades vitales y otras que forman parte de la rutina diaria como comer, trabajar o estudiar y socializar. Y por último, que el jugador mantenga o intensifique su conducta aun cuando existen consecuencias negativas.

Al tratarse como un trastorno mental, el diagnóstico deberá realizarse responsablemente, y hay que tomar en cuenta la gravedad del patrón de comportamiento el cual deberá tener consecuencias serias para la persona, como la afectación de las funciones sociales, familiares, educativas o profesionales. De acuerdo con Vladimir Poznyak, encargado del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, “el comportamiento del juego y otras características son normalmente evidentes durante un período de al menos 12 meses para que se asigne un diagnóstico, aunque la duración requerida puede acortarse si se cumplen todos los requisitos de diagnóstico y los síntomas son graves”.

La ICD-11 es un instrumento para identificar tendencias y estadísticas de salud en todo el mundo y contiene alrededor de  55.000 códigos únicos para traumatismos, enfermedades y causas de muerte. Proporciona un lenguaje común que permite a los profesionales de la salud compartir información sanitaria en todo el mundo. El documento estará listo este mismo año y el trastorno no será un epígrafe específico, sino que aparecerá englobado en otra sección más amplia de juegos digitales.

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