El tabaquismo es un problema de salud pública; día a día muchas personas, alrededor del mundo, luchan para dejar este peligroso hábito. En este sentido, está más que demostrado que el consumo de cigarrillos aumenta significativamente el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer, particularmente de pulmón y en el estómago, además de otras enfermedades.

Para luchar contra este problema, se han desarrollado muchos métodos, tales como los cigarrillos electrónicos y los vaporizadores. Sin embargo, ninguno de estos está libre de peligros.

Cada vez más adultos perciben los cigarrillos electrónicos como dañinos

Al respecto, diversos investigadores se han trazado como meta el determinar las consecuencias a corto y a largo plazo tanto de los vaporizadores como de los cigarrillos electrónicos, teniendo en cuenta el importante aumento en la frecuencia de su uso en la población, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.

De acuerdo a una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, los resultados no son muy esperanzadores, puesto que los aromas que se le añaden a los cigarrillos electrónicos y a los vaporizadores influyen sobre la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, que pueden traducirse en ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y hasta la muerte.

Específicamente, en la investigación, al exponer a las células a los químicos aromáticos de esta clase de cigarrillos por apenas 90 minutos, se observaron importantes cambios en su funcionamiento.

Al analizar de cerca la situación, los científicos notaron que las sustancias químicas aromáticas de los cigarrillos electrónicos disminuyen la producción de óxido nítrico en las células; específicamente, el óxido cítrico es la sustancia encargada de decirle a las células de los vasos sanguíneos que se abran.

Entonces, cuando los vasos sanguíneos no se dilatan, el corazón no puede bombear la sangre al organismo de forma óptima. Vale acotar que este efecto es idéntico al observado en las células de fumadores de cigarrillos reales. Al respecto, Jessi Fetterman, autora principal del estudio, manifestó:

“Las medidas que analizamos para nuestro estudio son algunos de los primeros cambios que vemos en el desarrollo de la enfermedad cardíaca (…) las implicaciones son grandes para estos productos, como los cigarrillos electrónicos, que no pueden tener nicotina; nuestro estudio sugiere que puede haber algo de toxicidad en el saborizante”.

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Sobre esto, es necesario saber que estos resultados no tienen nada que ver con el sabor del químico en particular, pues se encontró que todos los sabores dañaron las células de los vasos sanguíneos al mismo nivel; aunque la fresa se mostró particularmente dañina.

Finalmente, es necesario tener en cuenta que, aunque el fumar este tipo de cigarrillos ha gozado de popularidad en los últimos tiempos, esta es una práctica relativamente nueva, por lo que resulta complejo comprender sus efectos a largo plazo en el organismo. Así, propone la investigadora que es necesario observar a las personas durante un largo periodo de tiempo y ver si desarrollan enfermedades del corazón.

Referencia: Electronic Cigarette Prevalence and Patterns of Use in Adults with a History of Cardiovascular Disease in the United States, (2018). DOI: 10.1161/JAHA.117.007602

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