Gehirn Bauch Magen

Desde hace un tiempo para acá, es bien conocida la estrecha relación que existe entre el cerebro y el intestino; principalmente para el control de la ingesta de alimentos, el apetito, entre otros. No obstante, estudios recientes parecen indicar que el intestino participa en la formación de nuevos recuerdos.

La investigación en cuestión fue llevada a cabo por Scott Kanoski, Profesor de Ciencias Biológicas en la Universidad del Sur de California y se encontró que es bastante probable que el intestino sea una estructura importante, junto al cerebro, en relación a la formación de recuerdos respecto a la ubicación de ciertos objetos y la orientación espacial.

Se sabe que la comunicación entre el cerebro y el intestino se lleva a cabo a partir del nervio vago, el nervio de mayor longitud en el organismo. En la investigación llevada a cabo por Kanoski, se intentó probar lo que pudiese pasar en unas ratas si se les cortaban trozos de este nervio, coartando la capacidad de comunicación entre el intestino y el  cerebro.

Teniendo en cuenta que el intestino suele utilizarse cuando se lleva a cabo el proceso de alimentación, los científicos hipotetizaron que esta función pudiese ser de ayuda a fin de recordar los lugares donde se encuentra la comida en el entorno. Específicamente, la capacidad de orientarse en el espacio les ayudaría a encontrar comida nuevamente.

Para esclarecer la situación, Kanoski y el resto de los investigadores diseñaron actividades desafiantes para los ratones, obligándoles a encontrar y recordar tanto lugares como objetos en el espacio en el que se encontraran.

Una de las tareas, a modo de ilustración, implicó los investigadores iluminaron con luces brillantes a los sujetos, siendo estas lo suficientemente molestas para que los ratones escapasen. De esta forma, los ratones con su nervio vago intacto, podían recordar donde estaba ese lugar y escapar.

No obstante, si las conexiones entre el intestino y el cerebro se interrumpían, los ratones mostraban dificultades para recordar el lugar por el cual podían escapar, a pesar de que ya lo habían hecho previamente.

Igualmente, cuando los investigadores hicieron que los ratones tratasen de encontrar objetos que habían sido capaces de localizar con éxito anteriormente, se mostraban incapaces si las señales entre el intestino y el cerebro, a través del nervio vago, estaban bloqueadas.

Consecuentemente, al ir un poco mas allá de esto, cuando analizaron los cerebros de los ratones cuyo nervio vago había sido cortado, descubrieron una disminución en la actividad del hipocampo, estructura cerebral relacionada en ciertas formas de memoria, tales como la relacionada a la orientación espacial y la ubicación de otros ratones y objetos en el espacio.

Particularmente, se notó una disminución de varios tipos de proteínas en el hipocampo, responsables de crear nuevas neuronas y desarrollar conexiones entre estas, teniendo un importante rol en torno a la formación de los recuerdos.

Al respecto, es importante tener en cuenta que estos descubrimientos solo aplican para recuerdos relacionados a la orientación espacial, puesto que, de acuerdo a Kanoski, el hecho de cortar el nervio no implica deficiencias generales en la memoria., sino a recordar si habían visto un objeto previamente y dónde los habían visto.

Finalmente, para el momento, esto solo se aplica a ratones, pero, según Kanoski, en caso de aplicarse a los seres humanos, las implicaciones pudiesen ser importantes, desde cambios en ciertos procedimientos dietéticos, hasta intervenciones en enfermedades relacionadas a la memoria, como el Alzheimer.

Referencia: Gut vagal sensory signaling regulates hippocampus function through multi-order pathways, 2018. DOI: 10.1038/s41467-018-04639-1

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