Indudablemente la especie humana domina la Tierra, y su influencia ha puesto en peligro de extinción a otras especies. En algunos casos por la eliminación directa, en otros por la destrucción de su hábitat o fuentes de alimentación. ante esta amenaza los animales han optado por esconderse en lugares cada vez más difíciles, evitando el contacto con una persona, pero esa estrategia se vuelve cada vez más difícil.

Aproximadamente el 75 por ciento de la superficie terrestre ha sido afectada por los humanos, y como los animales han quedado atrapados en estas parcelas cada vez más pequeñas de tierra prístina, han tenido que adaptarse a la vida en presencia de ciudades o cerca de la actividad humana.

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En una reciente investigación, un equipo de científicos descubrió que, con la finalidad de evitar a los humanos, muchos animales han recurrido trasladar sus actividades diurnas hacia las horas más oscuras e implementar un estilo de vida nocturno.

Para la investigación, los científicos revisaron 76 estudios previos, cuyos autores examinaron la actividad diaria de 62 mamíferos de tamaños mediano y grande que viven en todos los continentes.

Esos estudios monitorearon a los animales usando tecnología como cámaras activadas por movimiento y datos satelitales, conjuntamente con observación humana directa, para registrar sus actividades. También incluyeron información sobre cuánto los animales entraron en contacto con los humanos y consideraron variables como la caza, el senderismo, la construcción, el desarrollo urbano y la agricultura.

Los investigadores encontraron que cuando los humanos estaban cerca, los animales pasaban relativamente menos tiempo siendo activos durante el día y eran más activos por la noche, incluso entre los que ya estaban clasificados como ejemplares nocturnos.

En comparación con los mamíferos expuestos a una baja perturbación humana, los cuales dividían su tiempo entre el día y la noche en una proporción de 50:50, los mamíferos altamente perturbados se volvieron en promedio 1,36 veces más nocturnos, lo que equivale a una relación de 32:68.

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Los animales alteraron su comportamiento de la misma manera, ya sea que los humanos los persiguieran o simplemente estuvieran caminando. Los investigadores dijeron que lo más probable es que el cambio a un estilo de vida nocturno esté primordialmente impulsado por el simple temor a los humanos.

No queda claro cuáles podrían ser las posibles consecuencias de estos cambios en el estilo de vida adoptado por los animales, pero resulta poco realista esperar por algo bueno.

Los ecosistemas diurnos y nocturnos varían considerablemente en composición y naturaleza, y el cambio de horario se puede comparar con el cambio en el hábitat; eso implica otras relaciones de depredadores y víctimas, y en general, otras condiciones de vida; sin embargo, todo aún está por verse.

Referencia: The influence of human disturbance on wildlife nocturnality. Science, 2018. https://doi.org/10.1126/science.aar7121

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