Imagina que te encuentras sentado en una habitación oscura y hay una luz que parpadea al frente. Si la luz es lo suficientemente brillante, sería un estímulo claramente perceptible; pero, si el brillo de la luz disminuye, en algún momento, ya no podría verse.

Sorprendentemente, experimentos psicológicos han demostrado que esta transición de “ver” a “no ver” no es abrupta. Si estamos expuestos a destellos de luz de muy bajo brillo, a veces veremos el flash y otras veces no lo veremos.

Los participantes en tales experimentos ocasionalmente informaron haber visto un destello de luz, incluso cuando no había ninguno, lo que refleja una clara inconsistencia. Por años, los investigadores se han cuestionado por qué nuestra percepción puede en algunos casos diferir con la realidad.

En este sentido, un estudio realizado por investigadores del Centro para la Cognición y la Toma de Decisiones de la Universidad Nacional de Investigación y del Instituto de Psicología de la Universidad de Münster, muestra que el estado de excitabilidad del cerebro, indexado por oscilaciones neurales espontáneas, sesga la experiencia perceptiva subjetiva de una persona.

La investigación busca comprender los estados cerebrales que nos predisponen a corregir las percepciones de la luz, así como a las falsas percepciones de la luz. Esto es lo que los investigadores llaman “percepción subjetiva”; es decir, la experiencia perceptiva desde el punto de vista del observador, que puede no coincidir necesariamente con la realidad, como el caso de ver un destello de luz cuando no hay ninguno.

Para hacerlo, los investigadores realizaron un experimento en el que los participantes fueron colocados en una habitación oscura y los científicos midieron estas fluctuaciones espontáneas en la actividad cerebral usando electroencefalografía (EEG).

En ciertos intervalos aleatorios, se les pidió a los participantes que informaran si habían visto un destello de luz (el estímulo) o no. Algunos intervalos tenían un destello de luz y otros no. Al medir las oscilaciones en el cerebro del participante, los científicos descubrieron que, en momentos de actividad neuronal intensificada, el participante era más propenso a decir que habían visto el estímulo, independientemente de si había habido un estímulo o no.

El investigador Luca Lemi, coautor del estudio, explicó:

“Anteriormente, se pensaba que la excitabilidad mejoraba la precisión y la capacidad perceptiva: es decir, cuanto mayor es la excitabilidad, mejor se puede ver el estímulo. Sin embargo, esta investigación muestra que este no es el caso, porque en estados de alta excitabilidad, una persona también es más propensa a detectar incorrectamente un estímulo que no está presente.”

Los hallazgos demuestran que el aumento de la actividad neuronal predispone a una persona a informar la presencia de un estímulo, es decir, crea lo que los científicos llaman un “sesgo de detección liberal”.

Sin embargo, esto plantea la siguiente interrogante: en momentos en que nuestro cerebro está extremadamente activo, simplemente preferimos decir “sí, vi el estímulo”, es decir, ¿existe una tendencia estratégica a decir “sí”? Esto es lo que los científicos llaman “sesgo de decisión”. O bien, ¿esta mayor actividad neuronal provoca una experiencia perceptual real, es decir, una especie de alucinación de ver una luz cuando no la hay? Esto se conoce como un “sesgo perceptual”.

Los resultados de este estudio apuntan hacia la última interpretación.

Referencia: Moment-to-Moment Fluctuations in Neuronal Excitability Bias Subjective Perception Rather than Strategic Decision-Making. eNeuro, 2018. https://doi.org/10.1523/eneuro.0430-17.2018