Frecuentemente escuchamos a las personas quejarse respecto a que no les alcanza el tiempo para hacer todo lo que necesitan o decir que les gustaría que el día durase más de 24 horas. En la antigüedad, las personas lavaban sus ropas a mano y se transportaban lo más rápido que sus caballos les permitían; lógicamente, en esa época, las cosas tardaban mucho más tiempo, sin embargo, en la modernidad, pareciese ser que el tiempo es un recurso limitado.

Si bien tenemos un montón de facilidades tecnológicas que nos permiten cumplir de forma más eficiente con nuestras responsabilidades, resulta curioso que cada vez nos sentimos más presionados por el reloj. Al respecto, la historia y la ciencia tienen tres respuestas: conciencia, inseguridad y progreso.

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Actualmente somos más conscientes del paso del tiempo

De acuerdo al Filósofo Andre Taggart, quien se ha dedicado a investigar respecto a esta percepción moderna en torno a la insuficiencia del tiempo, con la llegada de las prácticas capitalistas y el aumento del trabajo asalariado en función del tiempo, somos más conscientes de cada minuto que pasa.

Es decir, ahora tenemos jefes que tienen tiempos límites para el cumplimiento de objetivos laborales y, si nuestros jefes están mirando el reloj de forma constante, aprendemos a comportarnos de la misma manera. En este sentido, cuanto más conscientes somos del tiempo en el que debemos cumplir con ciertas tareas, percibimos que este pasa con mayor rapidez.

Por su parte, Tony Crabbe, un Psicólogo empresarial preocupado por este fenómeno, explica:

Las investigaciones demuestran que si aumentamos el conocimiento del tiempo de las personas, colocando un gran reloj delante de ellas, por ejemplo, hacen más cosas, pero, al completar más tareas, se espera más de nosotros y aumentan las responsabilidades: debemos enviar más correos electrónicos y obtener más respuestas. En esencia, si hacemos más como resultado de una mejor gestión de nuestro tiempo, no lo hacemos todo, simplemente terminamos estando más ocupados”.

La inseguridad laboral nos hace más conscientes del tiempo

Creemos que tenemos poco tiempo, pero nos ocupamos de muchas tareas al mismo tiempo

Relacionado al punto anterior, los expertos plantean que la inseguridad de los trabajadores en la economía moderna tampoco ayuda a mejorar esta percepción, puesto que, además de mirar el reloj para asegurarnos de que llegaremos a tiempo a nuestra próxima reunión, lo miramos porque existe una amenaza de ser reemplazados si no cumplimos de la forma más eficientes con nuestras responsabilidades.

En este sentido, nos vemos obligados a monitorear constantemente nuestra productividad para estar seguros de mantener nuestro puesto en el mercado laboral. En palabras de Taggart:

La inseguridad financiera engendra una actividad interminable y ansiosa y, a su vez, una aguda sensación de falta de tiempo”.

La necesidad de progresar afecta nuestra percepción del tiempo

Por último, aunado a lo anterior, se suman a las razones de nuestra constante falta de tiempo razones filosóficas a partir de las cuales las personas vemos y nos relacionamos con el mundo.

De forma tradicional, en el pasado, a partir de prácticas religiosas, se pensaba en el mundo como hecho a la imagen y semejanza de Dios, por lo que se consideraba que era, en líneas generales tan bueno como lo mejor que pudiesen obtener: todo lo que las personas necesitaban era vivir lo mejor que pudiesen a la imagen y semejanza de Dios.

No obstante, en la actualidad, solemos estar descontentos con nuestra realidad, por lo que nos obsesionamos con mejorar nuestra vida y progresar, y, como el mundo nunca es, ni será perfecto, siempre habrá más cosas por hacer, mas metas que lograr y más responsabilidades que cumplir.

Así, al no estar satisfechos con nuestras vidas, nos empeñamos en progresar involucrándonos en actividades que supuestamente nos llevaran a donde queremos llegar, lo que se traduce en una constante ansiedad relacionada a la falta de tiempo.

Lo bueno es que podemos hacer algo para dejar atrás esta presión; en primer lugar, es necesario saber que objetivamente tenemos mucho más tiempo que nuestros antepasados para dedicarlo ya sea al ocio o a descansar: realmente no estamos tan ocupados.

En conclusión, lo que estamos es ansiosos, ansiosos por progresar y por dejar un legado, estamos constantemente angustiados por creer que el tiempo no nos alcanzará para trascender. Respecto a esto, la recomendación no es cambiar los horarios ni modificar las agendas, sino aprender a relajarse y disfrutar del presente.

Referencia: Taggart, A. (2018). Why you never have enough time, a history.

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