Probablemente no haya una actividad física más reconfortante como correr en la playa; la conjugación de sol y brisa oceánica, aderezado con el relajante sonido de las olas, brindan un entorno realmente excepcional.

Las personas que corren en la playa, bien sea por el simple gusto de disfrutar el ambiente o por lograr objetivos atléticos, deben estar conscientes de existen marcadas diferencias a correr sobre otras superficies, como pistas, senderos o calle, por lo que es recomendable conocer los desafíos, beneficios y posibles riesgos implícitos en la actividad.

La principal desigualdad es que la arena es una superficie irregular y moldeable que cambia con cada pisada. Sin embargo, esa particularidad de la arena conlleva un aspecto positivo: le da al cuerpo un entrenamiento adicional, al verse obligado a involucrar músculos que no suelen utilizarse en las carreras que se realizan en superficies firmes.

Por ejemplo, hay una buena probabilidad de que luego de dar una carrera en la playa, los pies, los tobillos, los músculos abdominales centrales, la parte inferior de la espalda y los músculos alrededor de las caderas, se sientan más cansados ​​de lo esperado; eso se debe al simple hecho de que la arena se mueve constantemente y cambia paso a paso.

Un estudio muestra que cuando la arena se mueve debajo de los pies, se acopla a los tobillos, arcos y pantorrillas y hace que se vuelvan más fuertes, lo que para los deportistas representa un claro beneficio. Adicionalmente, hay evidencia científica que demuestra que se produce una mayor quema más calorías al correr en la arena, en comparación con el asfalto.

Los investigadores encontraron que las personas que caminaban o corrían en la arena quemaban entre 1,2 y 1,8 veces más calorías por milla, lo que equivale a entre 20 y 80 calorías adicionales. Se argumenta que al correr en la arena, las personas “hunden” sus pisadas en ella y gastan más energía para salir de ella.

La arena se distingue por su alta capacidad de absorber impactos, por lo que en este sentido, los deportistas no deben tener preocupación. De acuerdo con un estudio, el entrenamiento en arena podría generar a una reducción del daño muscular y menos dolor.

Algunas personas optan por correr en la playa descalzos. En este punto, las personas que no están acostumbradas, deben considerar hacerlo despacio y que no recorrer largas distancias. Eso es porque al correr descalzo se utilizan diferentes músculos que cuando se corre con zapatos. Además, debido a que la arena puede ser abrasiva, pueden provocarse ampollar por la fricción.

Otra precaución a considerar se orienta al nivel de inclinación que presentan las playas. No es de extrañar que luego de dar una caminata o carrera a la orilla del mar, se sienta dolor de un lado del cuerpo, especialmente el tobillo, la pierna o la rodilla; esto se debe a que ese lado se ha exigido más producto de la pendiente natural producto del oleaje.

Correr en la arena puede proporcionar una superficie suave y una vista hermosa, y puede ser tan desafiante o relajado como lo desees. Seguir los consejos anteriores asegurará que tengas una experiencia positiva que sin duda querrás repetir.

Referencias:

The energy cost of walking or running on sand. European Journal of Applied Physiology and Occupational Physiology, 1992. https://doi.org/10.1007/bf00705078

A Comparison of the Endurance Training Responses to Road and Sand Running in High School and College Students. The Journal of Strength and Conditioning Research, 1998. https://doi.org/10.1519/00124278-199805000-00003

Sand training: a review of current research and practical applications. Journal of Sports Sciences, 2013. https://doi.org/10.1080/02640414.2013.805239

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