En el año 2013, el descubrimiento de dos virus particularmente grandes y diferentes a todo lo que se había visto antes, desdibujó la línea entre el mundo viral y el celular. Los miembros de esta extraña familia de virus gigantes, llamados pandoravirus, se distinguen por ser tan grandes como las bacterias, contener genomas significativamente más complejos y muchos genes sin equivalentes conocidos.

Estos llamados genes huérfanos, es decir, genes que codifican proteínas que no tienen equivalente en otros seres vivos, desconcertaron a los científicos. Esta inexplicable característica se encuentra en el corazón de muchos debates sobre el origen de los virus.

Entre sus otras particularidades, lo que más sorprendió a los investigadores fue que los genes huérfanos diferían de un pandoravirus a otro, lo que hacía menos probable que fueran heredados de un ancestro común.

En este contexto, un nuevo estudio realizado de manera mancomunada por científicos del Laboratorio de Información Estructural y Genómica de la Universidad de Marsella, el Laboratorio de Biología de Gran Escala de la Universidad Grenoble-Alpes y del Centro Nacional de Secuenciación de Francia (Genoscope), sugiere algunas explicaciones.

Después de identificar a tres nuevos miembros de la familia, los investigadores ha encontrado que, a pesar de todas las similitudes estructurales y funcionales, los pandoravirus tienen sorprendentemente pocos genes en común, lo que sugiere que estos virus gigantes parecen ser fábricas de nuevos genes y, por lo tanto, de nuevas funciones: desde fenómenos de la naturaleza hasta innovadores evolutivos.

El análisis bioinformático mostró que los genes huérfanos muestran características muy similares a las de las regiones no codificadoras, llamadas también intergénicas, en el genoma de los pandoravirus.

En base a esto, los investigadores indican que la única explicación posible es que los genes pueden originarse de forma espontánea y aleatoria en regiones intergénicas. En este escenario, los genes “aparecen” en diferentes lugares de una cepa a otra, lo que explica su naturaleza única.

Esta afirmación ubicaría a estos virus en una rama bastante interesante de la biología, donde los genes se crean rutinariamente desde cero, en lugar de modificarse desde una biblioteca preexistente.

El autor principal del estudio, el investigador del Laboratorio de Información Estructural y Genómica, Jean Michelle Clavier, manifestó:

“Si se confirma, esta controvertida hipótesis convertiría a este virus gigante en artesanos de la creatividad genética, un componente central, pero aún poco explicado, de cualquier comprensión de la fuente de la vida y su evolución.”

El debate está lejos de resolverse, pero este nuevo hallazgo agrega una perspectiva interesante que podría sugerir que los orígenes de muchos virus, sino todos, se encuentran entre las raíces más profundas del árbol de la vida.

Referencia: Diversity and evolution of the emerging Pandoraviridae family. Nature Communications, 2018. http://dx.doi.org/10.1038/s41467-018-04698-4